FICHA DEL FESTEJO:
En tarde clara, apacible, sin viento, ante una media entrada se lidiaron seis cinqueños de la ganadería de SAN JOSÉ, propiedad de Don José Arturo Jiménez Mangas, bravos y muy bien presentados, que tuvieron cierta debilidad y hubo que cuidarlos mucho en varas, los que sin embargo dieron buen juego en general para los toreros, destacando el 4º, y el 5º, que merecieron el arrastre lento, que no les fue concedido.

IGNACIO GARIBAY.- Ovación con salida al tercio en su primero y fuerte petición de oreja, con vuelta al ruedo obligada entre aclamaciones en su segundo.

SEBASTIÁN CASTELLA.- Palmas en su primero y dos orejas con petición de rabo y vuelta en su segundo.

ARTURO MACIAS EL CEJAS.- Palmas con división de opiniones en el primero y bronca en el segundo que fue pitado por ser el de menor presencia en todo el encierro, a pesar de que cumplió adecuadamente con las exigencias reglamentarias.

Incidentes: Durante el primer tercio de la lidia del 3er. toro, se produjo un tumbo espectacular al picador Ignacio Melendez, quien gracias a su destreza para ocultarse debajo del caballo, logro salir del transe sin consecuencias que lamentar.
La de hoy no fue una tarde de subalternos de a pie que estuvieron erráticos y medrosos en el 2º tercio de la lidia de los seis toros, no así los varilargueros que estuvieron a la altura de un encierro bravo pero débil, al que tuvieron que cuidar para no pasarlos de castigo.

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Ignacio Garibay (grana y oro), no logró acomodarse con su primero TEQUILERO de nombre, negro entrepelado meano, No. 308 y con 505 Kg. al que recibió con clásicas verónicas con más voluntad que acoplamiento a la embestida. Ya en toreo de muleta Garibay estuvo voluntarioso, insistente y con pleno dominio de los terrenos. Logró cuajar una faena de gran mérito por las dificultades que ofrecía el de San José, haciendo las cosas con maestría en series cortas pero emotivas de muletazos eminentemente derechistas que le fueron coreados con fuerza. De haber logrado al primer viaje la estocada que consiguió después de un pinchazo, se hubiera llevado por lo menos una oreja, teniéndose que conformar con una fuerte ovación y salida al tercio a agradecer.
Con el 4º, un precioso berrendo, alunarado, capuchino GORDITO de nombre No. 286 y con 512 Kg. en la romana, bravo hasta decir basta, fijo y con excelente estilo, Garibay estuvo muy bien de capa toreando a la verónica por ambos lados con plasticidad y emocionando a la parroquia, para después llevar al toro al caballo con apretadas chicuelinas al paso, arrancando fuertes palmas. Con la muleta el capitalino mostró lo que es el auténtico toreo a la mexicana, sin falsos alardes “brujeriles” ni poses “biscocheras”, dando al toro una lidia de arte grande, con pases principalmente por el lado derecho, en series medidas dándole al toro sus espacios de reposo en pausas justas y llevando su toreo a planos de sublimación indiscutible. Pincho arriba en primera instancia para dejar tres cuartos en magnifica colocación al segundo al segundo viaje. Fuerte petición de oreja que no fue concedida; bronca al Juez tanto por la oreja negada como por no conceder arrastre lento al este magnifico ejemplar de San José.

Por su parte, el Franco-Hispano-Polaco, Sebastián Castella, (Salmón y Oro), se mostró como siempre; artista, valiente y con gran maestría y dominio de la técnica del toreo. Con su primero NENITO de nombre No. 202 con exactos 500 kg. sobre los lomos, un precioso toro negro, entrepelado bragado; bravo y noble que termino aplomándose y al que Castella toreo de capa con exquisitez para después, iniciar la faena de muleta con estrujantes muletazos por alto, cogido de la barrera y pasándose al toro a centímetros hasta en 5 ocasiones.
Ya en los medios, ligó algunas tandas de derechazos con su maestría característica, pero sin mucha emoción por lo aplomado que se mostró el de San José. Lo mato de entera bastante caída. Muchas palmas que no salió a agradecer.
Con el segundo de su lote, otro bellísimo toro cinqueño PATITO de nombre marcado con el No. 262 y con imponentes 545 Kg. de peso, engatillado y apretadito de cuerna, logró el joven de la voz de niño, elevar a alturas insospechadas el arte del toreo.
Dice un viejo refrán que: cuando hay toros no hay toreros y cuando hay toreros no hay toros…pero un buen día se encuentra un toro con un torero y se producen cosas que hacen arrepentirse a quien no las presenció. El 6 de febrero de 2011, habrá de ser recordado por unas ocho mil personas reunidas en el coso Nuevo Progreso, como el día en que, un magnifico toro de San José, se encontró en el albero tapatío con un torero excepcional, nacido en Francia y avecindado en Sevilla. Hoy, Sebastián Castella en Guadalajara realizó el toreo, tanto de capa como de muleta, como alguna vez han soñado todos los toreros. Verónicas templadas, de manos bajas, jugando los brazos, cargando la suerte, con remates pintureros, elegantes, arrancando esos olés nacidos más allá de la garganta y haciendo a la gente levantarse de sus asientos. Con la muleta, Sebastián siguió emocionando tanto por la peligrosidad del toro como por la por la lentitud con la que lo hizo pasar en repetidas series de muletazos casi siempre por el lado derecho. El Toro que indudablemente mereció ser premiado por lo menos con el arrastre lento, tuvo la más digna de las muertes que puede tener un toro bravo. Una gran estocada en todo lo alto, para rodar sin puntilla que le valió a Castella el corte de las dos orejas y dar una vuelta al ruedo entre sonoras y sentidas aclamaciones y la recriminación sonora a la autoridad del biombo por negar el reconocimiento a la bravura de Patito.

La peor parte del festejo le toco cargarla al hidrocálido Arturo Macias El Cejas quien a pesar de la buena voluntad mostrada durante toda la tarde, no logro conseguir el triunfo grande que ha venido buscando en Guadalajara, desde hace ya varias temporadas. Con el primero de los que le correspondieron en el sorteo, un imponente cárdeno caribello, bragado, REMOLON de nombre marcado con el No. 238 y 525 Kg., Arturo estuvo, valiente y tesonero, consiguiendo lances de capa vistosos que fueron bien aceptados en el tendido, ya en el último tercio, el todo cambió de lidia, se puso mirón, desarrollo ese sentido que da la edad a los toros bravos, dificultando la labor del de Aguascalientes, que lo mató de una entera en buen sitio, consiguiendo cierta división de opiniones. Y si mala suerte tuvo “el cejas” con el tercero, no le fue mejor con el que cerró plaza; TAPATÍO de nombre No. 192 y con 475 Kg. Negro Zaino, bien puesto pero ostensiblemente mas pobre de cabeza que sus hermanos, lo que provocó el rechazo de un numeroso grupo de aficionados en ambos lados de la plaza que pretendieron sin éxito que fuera cambiado, lo que propició que nadie tomara en cuenta lo que tanto de capa como de muleta realizo Arturo Macias “El Cejas”, a pesar de que en ambos tercios de la lidia estuvo valiente, voluntarioso y realizando un toreo aseado y de buenas hechuras.

Como ya es costumbre, Guadalajara volvió a significarse como una de las pocas plazas en el país, que pondera la seriedad en cuanto al ganado que se lidia. Vaya pues desde estas líneas nuestra enhorabuena al ganadero Don José Arturo Jiménez Mangas, no solo por la bravura de los toros que envió para esta tarde en el coso tapatío, sino por la excelente presencia de estos.

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Para el próximo domingo, se anuncia la presentación del rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, alternando con el capitalino José Mauricio y el Queretano Octavio García El Payo, ante un encierro de la ganadería de Los Encinos.

Foto:Guillermo Sierra.

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