Muchas cosas podemos decir de este señorón del toreo, que dejará por siempre, y en boca de toros, aquella faena que fue premiada con una placa colocada en la Plaza México como recuerdo a los inolvidables momentos en la lidia a Timbalero de Piedras Negras en 1982, con la que sumó 89 corridas en este coso en donde cortó tres rabos. Además de la del 6 de enero de 1973, al indultar a Abarrotero de José Julián Llaguno; En 1974 bordó el toreo con Azucarero de Fernando de la Mora cortándole el rabo, sumando uno más en 1976 de Mil Amores de Mariano Ramírez, además de muchas, muchas más.
Sin duda un fenómeno de la tauromaquia, que a semanas de cumplir 41 años de alternativa, con miles de festejos en su haber y sin tener una sola cornada, emocionó a sus fieles seguidores y aficionados.
Esta tarde la tauromaquia viste de azabache, y dice adiós a un torero excepcional.
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