Buen sabor dejó el venezolano Tomás Martínez, pues a pesar de escuchar dos avisos lo llamaron a agradecer las palmas en el tercio, tal y como lo hicieron José Mari Macías y Claudio Montiel; en tanto el silencio acompañó a Christian Verdín y el abucheo, recayó en Luis García “El Pirri”.

El encierro de Brito dejó torear a los seis noveles.

De gran mérito fue la faena de “El Gaby” sorteando lluvia, viento y, la baja entrada de unos 1,800 espectadores que sobre el húmedo ambiente climático y anímico, agitaron los pañuelos hasta arrancarle la decisión al juez Gilberto Ruíz Torres.
Seis rítmicos Lances al recibo dejaron en claro las buenas maneras para manejar la tela. Y si a ello le agregamos la inspirada tarde del subalterno Apolinar Mendoza, cortando oportunamente el viaje al de Brito cuando hizo hilo sobre Javier Escalante, previo saludo desde el tercio por un par de banderillas en el anterior ejemplar, pues el panorama estaba en favor de “El Gaby”.
En muleta inicio por bajo, pero una vez que recurrió al Muñecazo fue metiendo en redondo el escaso recorrido de “Javier”, vaya nombre dedicado por el ganadero Slim. Además, Gabriel, aparte de engarzar las series, tuvo la chispa de improvizar cuando quedaba descuadrado luciendo en Cambio de mano.
Vamos, hasta en la culminación de faena, tras depositar una entera en buen sitio, el astado hizo por el novillero, y de un mandón muñecazo le provocó que doblara en muerte; suficiente para llevarse la oreja.

La actitud de Tomás nunca decayó durante la lidia del cuarto de la tarde, no obstante se le cruzara Verdín sin pertenecerle quite. Y como Apolinar, junto con Rafael Romero cubrieron de lujo el zarso elborado por Don Pancho Mejía, el ambiente lo dejaron caliente del lado del venezolano, que había resultado enfrontilado.
Y fue hasta el final de faena como sacó fondo del Briteño, es decir lo bueno que aguardaba, trazando una colosal tanda por Derecha.
Lamentablemente enhebró la espada; a la antigua, le llamaban espadazo pellejero. Y tardó en matar hasta escuchar dos avisos, que dividieron opiniones al salir al tercio.

Los remates tan toreros de José Mari le dieron especial toque a su quehacer: Medias Verónicas, Reboleras, Trincherazo, Trincherilla y el de Pecho, tras ejecuciones ligadas, que al hacer uso del Descabello escuchó un aviso, tras salida al tercio.

La linea añeja que tomó Claudio Montiel no pudo sostenerla y la sorpresa fue decayendo paulatinamente. Recibió con la suerte de “El Tancredo” sobre un alto banquillo para compensar su baja estaura. En banderillas estuvo embarullado y con la zarga, entre altibajos. Resultó empalado y tras dos viajes salió al tercio.
Un gran toro, de campo abierto, embistendo largo en los medios, correspondió a Verdín, pero no llegó a calar en el ánimo al sufrir constantes desarmes, lo que en el argot llaman falta de limpieza. Silencio, tras tres pinchazos.

Y la electricidad de “El Pirri” al torear frenéticamente, hizo corto circuito con el público, al ver un buen lado izquierdo que se fue desperdiciando al refugiarse en tablas el cierraplaza, no sin antes enfrontilar al chaval en espectacular vuelta de campana. Pinchazo hondo de inmediato efecto no opacó el abucheo.

Las muñecas mandan, lo ha dicho Enrique Ponce; claro, la actitud, inobjetablemente. “El Gaby” y Tomás Martínez le dieron color a una tarde gris.

Video: Julián Herrera

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