De novillero tuvo un buen apoderado… José Luis Marca, ganadero e influyente taurino, que puso a César en primer nivel, siendo matador de toros, decidió que su apoderado debería de ser el inmenso artista madrileño, José Miguel Arroyo Joselito -una inmejorable elección- quien lo llevó, no sólo a torear en España y Francia, sino le colocó en buenos carteles en México y Sudamérica.

Un buen día, amanecimos con la noticia de que el gran Joselito ya no apoderaba a César Jimenez, a quien un día en una revista taurina le llegó a llamar “dios de los toreros“.

Como ocurre siempre, en lugar de haber buscado el torero que su apoderado no le dejara, que luchara por él, en este caso por Joselito para que no le dijera adiós; y si se hubiera dado a la tarea de hallar puntos de encuentro, así como entender de sus errores para transformarlos en aciertos, ahora mismo seguiría estando en un primer nivel, porque todo gran torero siempre necesita… requiere de un gran apoderado.

No fue así, y de carteles de primer nivel, ahora anda en festejos de segunda, y sigue descendiendo… la falta de una persona reconocida, inteligente, sensible y conocedora, le hace falta, y esto también por supuesto que perjudica el ánimo del torero, y anda trastrabillando por la vida.

Esto lo vimos en el festejo de este domingo, intentó, luchó, dejó algunas series plausibles con su manso pero dúctil primero, y trató de convencer con su manso y descastado sexto, pero… NO CONCRETÓ, y como suele también ocurrir, no pasará a la historia, fundamentalmente, por no haber defendido lo que en verdad era valioso para consolidar su vida taurina, un apoderado que le estaba dando en verdad directrices a seguir para consolidar el buen torero que está dentro de César Jiménez, pero que ahora se ve tan lejos de ese momento, que puede dudarse que vuelva a retomar el vuelo.

Foto: las-ventas.com

[pagewrap=compartir.htm]