Macías, recobrado de gusto y alegría frente a Saldivar Corazón de León, ante la mirada del criador de reses bravas, Julio Uribe y a la monta de Angel García, caporal de base.
Por circuntancias de distancia y tiempo, “El Cejas” llegó cuando se le había dado suelta a la primera vaquilla, lugar ocupado por Luis Gallardo, dándose gusto junto con sus alumnos de la claridad del ejemplar, junto con la que hizo quinto en turno.
Pero ah que garra de hambre, ambición y deseo de convertirse en figura de primera línea la que trae consigo Saldivar; envidiable sitio para manejar la muleta siempre bien puesta y enganchar, si es preciso, las dificultades que presenten las vacas.
Batallador incansable hasta imponer su ley en su disposición del a ver quién puede más. Tan es así que recien dado de alta de una operación en el escroto que trajo desde España, se plantó para encausar la embestida, aún cuando se le había dado puerta a la de Torreón de Cañas, pues aun en la manga del singular tentadero, que también hace las veces de lienzo charro, por el gusto de la familia a la práctica del mexicano deporte, agotó la fuerza y juego.
Macías tuvo en turno una brava que fue cuatro veces al caballo del caporal, torero charro que sabe dar acoso para cumplir con su cometido, y surgió la emoción de torear de capa y muleta en más de 200 pases por el afinado motor de la negrita.
Hizo suyo todo el redondel para torearle hasta suavisarla y recrearse en los medios, tercio y tablas en ejecuciones en redondo y al final, caminándole con gallardía.
La respuesta de Saldívar no se hizo esperar en lo que fue su primer mano a mano de circustancial cartel y aunque no tuvo a modo para lucir por mansedumbre y rajada, él se dijo aquí estoy y le sacó pases en ligazón una y cuantas veces quiso.
Naturalmente que el calificador Julio Uribe fue el más feliz ante el derroche de afición de esta dupla, que se encontrará oficialmente en un ruedo el próximo sábado 10 de este mes en la Vicente Segura de Pachuca, previo al portugués Diego Ventura, rejoneador encargado de abrir el festejo ante los de Torreón de Cañas.
Por cierto, por fuera del redondel por cierto de piedras hecho, como dice la letra de Tomás Méndez en el Huapango Torero, Estefanía Uribe, hija del ganadero, manejó rienda ante el radiante sol para partir plaza a la usansa mexicana, a fin de darle lustre a la corrida organizada por la empresa que tiene estrella, pues junto con Curro Ortíz, quien se dio las tres, y Víctor Galindo le han devuelto a Pachuca el taurinismo de otros años.
Ese puntito español le está dando a la ganadería emotividad y trasmisión como característica.
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