Se lidiaron toros para rejones de la ganadería de Pepe Garfias bien presentado y de buen juego en términos generales, sobresaliendo el que hizo quinto, que recibió los honores de la vuelta al ruedo y uno de regalo de Cerro Viejo, de buen juego.
En el cartel:
Rodrigo Santos: Al tercio, ovación y dos orejas en el de regalo.
Diego Ventura: Oreja y dos orejas y rabo.
Jorge Hernández: Ovación y dos orejas.
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Gran expectación causo el festejo de rajones, en donde Rodrigo Santos estuvo aseado con el primero de la tarde, un toro con calidad en la embestida y al que había que pisarle los terrenos, anduvo certero con los rejones de castigo y con las banderillas, haciendo rugir a la plaza al ejecutar la santina por dos ocasiones, así como banderillas al violín, desafortunadamente no tuvo suerte con el rejón de muerte y saludo desde el tercio.
Con su segundo poco pudo hacer, ya que el toro se quedo parado, y no tenía una embestida, brevemente se deshizo de él.
Espectacular estuvo con el toro de regalo de la ganadería de Cerro Viejo, un toro que se movió y embestía a las cabalgaduras con alegría, coloco banderillas por dentro exponiendo mucho que volvieron loca a la concurrencia, de nueva cuenta nos deleito con la santina, y banderillas a dos manos, lo mato de pinchazo y estocada trasera, para cortar dos orejas.
Diego Ventura refrendo el triunfo de su actuación pasada, dejando de manifiesto la escuela que tienen sus caballos, logrando una explosión en los tendidos, en su primero estuvo templado, entendiendo a la perfección las condiciones del toro, que tenía mucha clase y temple, certero con las banderillas, en los lomos de “morante”, que remataba la suerte con una mordida al toro, lo mato de estocada trasera, para cortar una oreja.
Se cumplió la frase “no hay quinto malo” y vino la faena grande, ante un toro de extraordinaria calidad en la embestida, bravo, entregado y con buen son, Diego empezó a deleitar al publico toreando con el pecho del caballo y dando la vuelta completa al ruedo, rematando por dentro, dejando las banderillas en todo lo alto, de poder a poder puso los rehiletes, encontrándose toro y caballero en los medios del ruedo, par a dos manos y banderillas cortas que fueron rematadas con el teléfono, lo mato de estocada en buen sitio, para cortas las orejas y el rabo y vuelta al ruedo a los restos del toro.
Buena monta la que mostro Jorge Hernández, elegante y lucido con su primero, llevándose uno de sus caballo una cornada en el anca, que afortunadamente no fue de gravedad.
Con su segundo, un toro de buen son, realizo una faena variada, dejando los rejones en buen sitio, toreando a la grupa, clavo una banderilla al violín que fue la clave para que su trasteo rompiera, de ahí se vino arriba y estuvo muy certero con las banderillas, dejando alguna por dentro en todo lo alto, dejo el rejon de muerte un tanto caído y trasero, para cortar las dos orejas.
Foto: Illiana Tamayo.
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