Diego Ventura: Palmas y oreja.
Alejandro Talavante: Palmas, palmas y oreja.
Arturo Macías: Silencio tras dos avisos y palmas.
Diego Silveti:: Saludo y oreja.
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Antes de partir plaza se develó una placa en el patio de cuadrillas, en memoria del Lic.Nicolás González Rivas quien hubiera cumplido 40 años como empresario de la Plaza de Toros Santa María, después del paseíllo se le rindió un minuto de aplausos.
Con toros de Jorge Hernández, Diego Ventura salió mentalizado para triunfar; Estuvo acertado con los rejones de castigo así como con las banderillas. Brindó la muerte de su astado al joven empresario y ganadero Nicolás González Arestegui. Los caballos “Buena Víbora”, “Nazarí”, “Remate” y “Califa” se llevaron las palmas del respetable; Una actuación corta, pero emotiva, lástima que falló con la hoja de peral.
Con el segundo de su lote, de nombre “Don Nico”, Diego Ventura también estuvo espectacular con sus caballos “Chocolate”, “Galán” y “Califa”. Adornaron el morrillo del toro banderillas a dos manos y cortas al violín, para llevarse las palmas del respetable, y aunque que dejó la hoja de peral trasera y baja, el público pidió las orejas, por lo que al juez, el Ing. Figueroa, no le quedó más remedio que otorgarla.
A Diego Silveti, de azul marino y oro, le tocaron en suerte los dos mejores astados de la ganadaría de Santa María. Con el capote, lanceó extraordinariamente a la verónica para escuchar las dianas, quitó por ajustadas gaoneras que olían a cloroformo; dos enormes tandas por el lado izquierdo. Finalizó la faena con manoletinas, lamentablemente pinchó, teniendo que descabellar, escuchó un aviso, y saludó en el tercio. Con el último de la noche de nombre “Oro” bordó el toreo por ambos lados, tanto de capote, como con la muleta. Brindó su actuación a José Antonio Ramírez El Capitán, último apoderado David Silveti; una faena de menos a más, en la que deleitó al público por el pitón derecho, arrancando los gritos de ¡torero, torero!, y por el izquierdo, frente a la puerta de cuadrillas, pegó pases largos, hondos y templados, escuchando ahora a los asistentes gritar ¡Silveti, Silveti! Para deleite del tendido, terminó con manoletinas muy ajustadas, las orejas estaban ya en la espuerta del joven matador, desafortunadamente volvió a pinchar y al segundo viaje terminó su labor; La plaza se vistió de blanco y se llevó una oreja de peso y el reconocimiento del público.
De lila y oro, Alejandro Talavante estuvo voluntarioso en su quehacer taurino, un toreo de pies a cabeza que esta vez no tuvo suerte para expresar su toreo como lo hemos visto en Aguascalientes y La México, “Pingüino“ y “Niño” no se prestaron para el lucimiento, por lo que tuvo que regalar un toro de Don Fernando de la Mora que se dejó mejor que los anteriores y cuajó una faena de mérito, sobre todo corriendo la mano suave y por abajo llevándose una fuerte ovación, lo aprovechó con un quite por gaoneras y dos estatuarios en los en los medios. Terminó con arrucinas y rubricó con una estocada en buen sitio para llevarse una oreja.
Arturo Macías, de grana y oro, sorteó con lo peor del encierro, en el primero tuvo que abreviar ya que es toro estaba lastimado de la pata trasera izquierda; el segundo de nombre “Copetes” fue de lidia incierta y embestida áspera, falló con la espada quedando todo en silencio.
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