Llegué sin conocer siquiera un capote; aquí he encontrado todo, vida, familia y mi profesión de torero. ¡México es mi casa!.
Anda sobre su año 18 de vivir entre nosotros, sin perder su característica sonrisa, símbolo de felicidad y más cuando la manifiesta en un ruedo, Leonardo Benítez, el autor de faena de rabo en la México, como alguna vez lo hiciera su coterráneo, César Girón.
Venir a México fue la decisión más acertada. Yo siempre me dije: si uno quiere trascender, hay que salir del país, y eso fue lo que hice; de otra manera no hubiera conocido mundo.
La liga de Benítez con México se expande por muchas razones: es ahijado de un mexicano, Eloy Cavazos; es padrino de confirmación de otro mexicano, Arturo Macías, y en la mismísima plaza de Las Ventas le confirmó la alternativa a otro mexicano, Rafael Ortega.
Conozco México gracias al toreo; he actuado en casi todas sus plazas, lo que no hubiera sucedido si me mantuviera en Venezuela. De aquí han salido todos mis compromisos de importancia, inclusive, el que me llamen de mi país para actuar en las ferias más importantes.
Ante ello, Leonardo está que no cabe de gusto, pues lo confeccionan en interesantes carteles, casi siempre al lado de las más prestigiadas figuras españolas, lo que le brinda un trato especial entre sus paisanos toreros.
“Todo ha sido desde que decidí quedarme en México“.
Aquí ha vivido en el Distrito Federal, San Miguel Allende y actualmente en Querétaro. Está casado con una venezolana y son padres de chiquillos mexicanos, quienes se han convertido en la adoración familiar.
Por eso repito: México es mi casa