Tras una larga enfermedad, vivió los últimos meses de su vida con entereza ejemplar y apoyada del cariño de los suyos.

Nuestro más sentido pésame al matador Alberto Huerta y a sus hermanos Nayel y Víctor.

Esperando que Doña Pili, que así fue conocida en el medio taurino, esté ya al lado de su amado esposo, Víctor Huerta, quien le antecedió en el viaje eterno, que Dios los tenga en su Gloria.

Sus restos serán velados en una agencia funeraria ubicada en General Prim esquina con Versalles, en la Zona Ros.

Descanse en paz.

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