Est no mermó las intenciones de la afición de disfrutar en pleno el triunfo rotundo de Rafael Ortega, quien paseó tres orejas y el nacimiento de un prometedor valor de la fiesta como Hugo García, quien se presentó con caballos en una corrida que se jugaron dos toros de la ganadería de Coyotepec, uno más de Cerro Viejo, un tercero de Garfias y un eral de Piedras Negras, de gran presentación pero de juego desigual, de los que destacaron primero y tercero de la lidia ordinaria.

POCA PILA
El coleta tlaxcalteca Rafael Ortega después de su contundente triunfo a mediados de semana en la feria de San Luis Potosí, llegó a Cholula para agradar y repetir color. Abrió el festejo con “Abue” número 192 de 480 kg procedente del hierro de Cerro Viejo, al que saludó con par de largas cambiadas para una vez de pie lanceó sabroso a la verónica destacando una a pies juntos que le salió deletreada y remató con la revolera. Quitó por ajustadas chicuelinas previo a desahogar el tercio de banderillas al principio muy apretado por su contraparte que le ganaba el primer paso, dejando un primer par al violín y el segundo de cortas al quiebro pegado a tablas de excelente manufactura.
Con la sarga inició de rodillas y rápidamente pudo tomarle la medida a su contraparte al que le instrumentó dos tandas por la diestra templadas y de trazos largos hasta de cuatro muletazos, más cuando se veía venir la faena grande, el toro se apagó, decidiendo finiquitar su trasteo con ayudados por alto a una mano con la derecha muy de su estilo, abaniqueos por la cara y una estocada al primer viaje delantera y poco tendida, suficiente para pasear la primera oreja con petición minoritaria entre sonora protesta de un sector del respetable, que llenó a tres cuartos de su capacidad la hermosa plaza portátil “El Pilar”.

OREJAS EXCESIVAS
Con su segundo “Cholulteca” número 86 de 500kg, Ortega fue en pos de la puerta grande, al que recibió con par de largas de rodillas, para levantarse y repetir color a la verónica como en su primer astado rematando con airosa revolera. El tercio de quites lo desahogó por suaves navarras y el manguerazo de Villalta como remate, antes de de tomar los palos dejando dos al violín el primero de largas y el segundo de cortas que fueron el delirio del respetable.
Su trasteo de muleta lo inició con toreros doblones llevándose a los medios a su contraparte, donde estructuró una faena casi en su totalidad derechista, siempre por encima de un astado que nunca logró romper. El colofón de su lidia con la roja fueron una tanda de molinetes, estatuarios por alto a pitón derecho y un trincherazo de cartel mirando hacia el tendido, más cuando su contraparte se sintió dominada se rajó y ello terminó por demeritar la esforzada y variada exposición de su lidiador, que empeoró aún más el cuadro con la estocada delantera y caída pero fulminante que hundió entre las carnes, lo cual pasó por alto como está siendo costumbre en el omnipresente juez de plaza Doctor Alberto Vázquez, que festivamente levantó los dos pañuelos, enviando sin merecimiento al morito desorejado al destazadero.

FAENA DE VALIENTE
El poblano Alfonso Mateos singue sorteando pésimos lotes y parece no encontrar la brújula de su joven carrera como matador de toros, estrellándose en esta ocasión con un complicado lote de la ganadería tlaxcalteca de Coyotepec, la cual no le presentó opción alguna para el triunfo.
Con el segundo de lidia ordinaria de nombre “Rehilete” de 480 kg, apenas lo pasó con la capa debido a que el toro se le vencía al tanto que le pegó fea voltereta sin consecuencias, para quitar posteriormente por chicuelinas las cuales no transmitieron al tendido gracias a que el astado no se empleaba a fondo y terminaba con la cabeza suelta.
Su faena de muleta destacó por el aguante entre pase y pase que le tuvo a un peligroso astado que se revolvía en un palmo buscándole la pierna de la salida, al que con valor sordo le piso comprometidamente los terrenos mereciendo por la osadía un segundo achuchón sin consecuencias del que se levantó sin mirarse el terno para facturar dos tandas por la diestra que arrancó a base de insistencia, técnica y alarde de valor. Despachó al morito con estocada entera en buen sitio previo pinchazo retirándose a la barrera entre algunos aplausos.

CALDO SIN LIEBRE
Al cierraplaza de nombre “Milpero” Alfonso lo saludó con larga de rodillas brillando posteriormente con el percal al regodearse en el lance fundamental del toreo combinando con ceñidas chicuelinas. Quitó con par de caleserinas, estas más jaleadas y la revolera, haciendo pensar que el triunfo estaba latente, más el de morito no tuvo palabra y ante la muleta se mostró reservón tardo y muy regatero en su embestidas, por lo que volvió a pisar terrenos comprometidos ésta vez sin éxito. La espada volvió a ser su telón de Aquiles, pinchando hasta en tres ocasiones y retirándose al burladero sin pena ni gloria.

AHÍ HAY UN TORERO.
Abrió el festejo el becerrista apizaqueño Hugo García, quien con la capa dio pasos para atrás y fue prendido fea mente por un eral de Piedras Negras, que en los dos primeros tercios de la lidia tendió a mansear, más en la faena de muleta se fue para arriba y comenzó a embestir de largo, siendo aprovechada tal condición por el novel lidiador sobre todo por el pitón derecho, dejando al recuerdo par de tandas de trazos largos, ligados y templados que atrajeron la atención del respetable, que llegó al éxtasis en la ajustadísima tanda de bernardinas con las que finiquitó el trasteo destacando una cambiada que a más de uno les arrancó el suspiro propio del miedo. Desgraciadamente dejó un espadazo atravesado que no fue suficiente por lo que tuvo que volver a entrar a matar en repetidas ocasiones gracias a su necedad con el acero, lo cual le privó de pasear una meritoria oreja, más su saludo en el tercio fue el bálsamo de su interesante labor.

Fotos:Ángel Sainos.

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