… sólo la parcialidad de sombra lució una gran entrada, pero en el resto del inmueble escaseaban los asistentes. Ya tampoco fue una tarde de éxito rotundo. La gente no vibró con sus faenas, como hace pocos años sucedía, muchos menos se puede consiganr que haya cortado orejas a diestra y siniestra.
En esta ocasión con el rejoneador hay que hacer una recapitulación de lo que no ocurrió, aunque ello lleva implícito una fuerta dosis de injustica, ya que el navarro mostró en sus toros, excelente monta de sus caballos, ejecución de las suertes, simplemente no tuvieron el eco que antes encontraban, y si ha eso sumamos que falló con el rejón de muerte, es fácil explicar que el mejor caballista del mundo se haya ido inédito. Quitando la suerte de matar, Pablo Hermoso no falló, al contrario en cada tercio se prodigó con ejecuciones impecables, pero también faltó una mayor emotividad de sus astados para que se lograra una mayor proyección.
Quien si tuvo proyección y resultados positivos fue el espigado Fernando Ochoa, quien en plena campaña de despedida ayer dijo adiós a Guadalajara. En su primer toro tuvo pasajes destacados sin lograr rematar la faena. Pero el desquite llegó con su segundo, un toro de gran calidad en la embestida al cual aprovechó Ochoa sobretodo por el lado derecho. Tras un trasteo largo y nostálgico logró cosechar una oreja que lo terminaría colocando como el triunfador de la tarde.
Esta no fue una corrida ordinaria, sino un festejo mixto con la participación de un novillero, nada menos que Fermín Espinosa Armillita IV. Curioso que en una misma función un torero se despida y otro literalmente se presente, como un elocuente ejemplo de lo que todo el tiempo sucede en todo los ámbitos de la vida.
La corta carrera de Fermín ha sido meticulosamente cuidada, y ayer se esperaba de él una sorpresa grande que no ocurrió. En sus novillos del lote ordinario mostró una depurada técnica, temple y buena colocación, pero la debilidad de sus astados le impidió tejer una faena de altos vuelos. Con el muy sobado recurso del novillo de regalo, el menor de los Armillas tuvo frente así un novillo bravo y pegajoso con el cual pudo lucir con el capote, pero con la muleta no se lo puso tan fácil. Una faena de altibajos que logró emocionar al tendido y le fue premiada con una vuelta al ruedo.
El próximo domingo estarán en mano a mano Julián López el “Juli” y Joselito Adame.
Ficha técnica
Menos de media entrada en la Plaza Nuevo Progreso en tarde de clima agradable. Corrida mixta de temporada.
Se lidiaron dos toros de Los Encinos para rejones con poca emotividad. Cuatro de Celia Barbabosa, de los cuales destacaron el segundo y el quinto por su nobleza. Se lidió uno de regalo de Santa Bárbara, con bravura y movilidad.
Pablo Hermoso de Mendoza (azul rey y plata): silencio y silencio.
Fernando Ochoa (nazareno y oro): silencio y oreja.
Fermín Espinosa IV (burdeos y oro): silencio, silencio y vuelta.
Foto: archivo.
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