Nicolás fue el único en cortar oreja, y lo hizo precisemente a su primer enemigo, con el cual ejecutó una faena estructurada en la cual dejó ver sus avances.
Templando tanto con la mano izquierda como con la derecha , Gutiérrez demostró que está para dar pasos seguros en la profesión. Su toreo carece de adornos innecesarios, pero por el contrario tiene el activo del reposo y dar la distancia extacta entre pase y pase. La solidez antepuesta ante el toreo efectista que tanto prevalece por estos tiempos. Tras dejar una buena estocada se le premió con una oreja, que al final lo acreditó como el triunfador de la temporada de novilladas y con ello como merecedor del trofeo Manuel Capetillo, que le fue entregado al terminar el festejo.

Se lidiaron novillos de Boquilla de Carmen, muy justos de presentación, pero que se dejaron torear. Uno de regalo de Real de Saltillo, se muy buena calidad.

Nicolás tuvo la mala fortuna que se segundo novillo se partió un pitón en un burladero, por lo que lo no pudo desctacar, a pesar de que el de Boquilla del Carmen se prestaba para el lucimiento.

El tapatío Christián Verdín fungió como primer espada, a pesar de ser notoriamente el más inexperto de la terna. La antigüedad suele dar malas pasadas. Con su primero consiguió algunos chispazos, que nunca lograron calentar el ambiente. La pesadilla para el tapatío llegó con su segundo, primero porque el novillo que le tocaba en suerte se despitorró en el encontronazo con el caballo. Luego porque su reemplazo fue ua prueba que el novillero no logró solventar y acabó por escuchar los tres avisos fatídicos. El novillero envuelto en llano intentño despojarsse del añadido para renunciar a su carrera, pero su esquina lo convenció. Regaló un séptimo de extraordinario juego ante le cual logró momentos extraordinarios, pero sin redondear la faena que ameritaba el novillo. Una actuación que amerita reflexión y mucho trabajo.

El complemento en la terna era el avanzado novillero queretano Juan Pablo Llaguno, quien pocó pudo cosechar ante su primero. En su segundo hilvanó derechazos de gran calidad que tuvieron respuesta en los tendidos, pero no logró redondear la faena y se tuvo que conformar con una salida al tercio.

Ficha técnica:
Plaza Nuevo Progreso, un cuarto de entrada en la séptima y última novillada de triunfadores. Tarde soleada.
Seis de Boquilla del Carmen, de los que sobresalió el sexto de gran clase. Uno de gran calidad de Real de Saltillo, lidiado de regalo.
Christián Verdín (verde botella y oro): silencio, tres avisos y un aviso en el de regalo.
Juan Pablo Llaguno (canela y plata): silencio y al tercio.
Nicolás Gutiérrez ( azul cielo y oro): oreja y ovación.

Cuadrillas:
Saludaron en el tercio Luis Alcantar y César Casanueva.

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