Los que no fueron se lo perdieron, corrida para respirar, que renovó la ilusión con un soplo de aire fresco.

Encierro variadísimo y con interés de Juan Bernardo Caicedo, correctamente presentado con todas las variedades que da el toro de lidia.

El Cid tuvo momentos lucídisimos, otros no tanto, unos derechazos con clase y lentísimos que olieron a jazmín, las verónicas al cuarto inéditas para el gran público, exquisitas. Clásico y torero en su primero. En el segundo nunca previó que resultara tan complicado, no le encontró las vueltas.

Luis Bolivar vino renovado de ánimo, nada que ver con lo del año pasado. Aprovechó a un buen toro y cuajó faena de su marca aunque a mi me hubiera gustado que se rompiera aún más. Los toreros también deben ayudar a reeducar al público caleño. Para que insinuar indultos absurdos cuando saben que no hay mérito para tal cosa. Ahí estuvo mal Bolívar. El toro fue bueno, con tranco y galope pero manseó en el primer encuentro con el caballo y se le acabó el gas al final.

Daniel Luque como un león, se arrimó y supo encontrarle la distancia al toro en el tercio para sacarle todo lo que tenía. Aunque aún la suerte no le sonrie del todo en Cali.

Piraquive lo mismo de siempre, irresoluto, solo carreras y desorden, nada de toreo. No pintaba nada y no dijo nada.

Ficha del festejo:
Toros de Juan Bernardo Caicedo, el tercero recibió los honores de la vuelta al ruedo.
Jorge Enrique Piraquive: ovación.
El Cid: Oreja, palmas.
Luis Bolívar: Dos orejas, palmas.
Daniel Luque: Oreja y palmas.

Foto:cope.es

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