Vaya manera de lancear a la verónica. Luque, se recrea en cada uno de los lances poniendo a la plaza de pie, las templadas verónicas con que saludó al abre plaza, resultó lo mejor de la corrida. Fue una docena de lances de gran profundidad que cautivaron a los cerca de cinco mil aficionados. Con la muleta, acentuó el romance que inició en noviembre pasado, con el público tapatío, que se le entregó con fuerza cuando corrió la mano con largueza. Ayer, su faena fue por el lado derecho con tandas largas perfectamente rematadas con pases de la firma, desdén o cambiados de mano por la espalda. De una entera ligeramente desprendida despachó a Soberano para cortar la primera oreja de la tarde.
Con su segundo, Charro Negro, que derrotaba de continuo y tenía medias embestidas, realizó una faena valiente pisando terrenos comprometidos. Mató de una entera y fue ovacionado en el tercio.
Con Conspirador, último de su lote, su labor fue de menos a más, extrayendo las sosas y descompuestas acometidas de su oponente. Como mató de una media de efectos rápidos, un sector del público pidió la oreja misma que la autoridad concedió benévolamente.
No fue la tarde de Octavio García “El Payo”, si bien le correspondió el peor lote, su actitud como lo encaró, no gustó a los aficionados. Con su primero, se le recriminó que dejara que le pegaran con fuerza en varas.
En su segundo, la faena inició bien, pero, fue a menos y en cuanto el público comenzó a manifestarse decidió cortar por lo sano, tirándose a matar.
Y con el berrendo que cerró plaza, que por lo único que llamó la atención fue por su pinta, poco había por hacer debido a su falta de bravura.
El encierro de Fernando de la Mora, cumplió en presencia, sin embargo en su comportamiento dejó mucho que desear. Le faltó bravura, eje principal de la fiesta brava.
Foto: archivo
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