Lances, pases y todo tipo de suertes, decoran los módulos al amparo de La Virgen de La Macarena; en ellos se pueden reconocer a matadores de México y España, en especial un extraordinario muñecazo de José Tomás, captado en toda su magistral expresión; sin faltar hombres de caballo y banderillas y el olor a campo, plasmado en ganaderías.
Un retrato del propietario de Los Encinos, realizado en dos horas, da la bienvenida a la obra del Reveles; cual más se asombra ante el tiempo empleado para registrar la expresión a la que únicamente le falta hablar, por el idéntico parecido; al fondo del recinto, una pareja, amigos del artista se miran frente a frente…como aquella primera vez.
“Muchos me han criticado porque pinto muy rápido, pero qué puedo hacer si en cuanto siento un pincel en mis manos dejó escapar toda mi imaginación“.
-Será el llamado duende, Maestro. Se le pregunta.
Y humildemente calla ante el instantáneo poder de captación. Y es que entre los flamencos gitanos, el Duende, es aquella capacidad inmediata de respuesta cuando un giro, paso o arbesco recibe el Olé de un publico en señal de comunicación.
Reveles es poseedor de esa bendita gracia: la figura, el movimiento y la personalidad del modelo penetran súbitamente en su sensibilidad; pintar es su pasión. De ahí la sonora ovación de unos doscientos asistentes a la primera muestra de Tauromaquia y Folklore, bajo la coordinación de Jorge Reveles y Genaro Hernández, que estará expuesta hasta el 18 de agosto en Isabel la Católica 29.
Sí no ha tenido oportunidad de seguir la huella de Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Manolo Arruza, Morante de la Puebla y tantos otros, encuéntrelos en las cerdas palpitantes del maestro Ramón Reveles.
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