Mario Aguilar cortó una oreja mientras que Joselito Adame estuvo en torero y Gastón Santos aplaudido. Se lidiaron siete toros de Celia Barbabosa, uno de Begoña para rejones y uno de regalo de El Junco.
Abrió plaza el centauro potosino Gastón Santos, enfrentando a “Calaveras”, con el que expuso yendo de frente, clavando en buen sitio. Colocó el rejón de muerte al segundo intento; retirándose entre palmas.
El primero de lidia ordinaria, de nombre “Pintor”, correspondió a Alejandro Talavante quien toreó a la verónica con pies juntos. Ante un potable faena derechista en los medios, tuvo calidad con la muleta ante un toro potable. Pinchó en seis ocasiones.
Siguió el turno de “Chamaco”, para Joselito Adame, que no pudo acoplarse con el capote. Inició la faena de muleta con doblones del tercio del ruedo al centro, para correr la mano en la segunda tanda por el derecho, siendo cinco muletazos largos, repitiendo en la siguiente tanda; por el izquierdo el torero hizo lo necesario, entendiendo al toro. Dejó la espada en el tercer viaje, recibiendo palmas.
Saltó a la arena “Algarrobo”, con 515 kilos para Mario Aguilar, quien ejecutó magistralmente con la capa, rematando con una media pintada. Con la muleta se enfrentó a un toro desacompazado, que salía con la cara a media altura, quedándose incluso corto, Aguilar entendió las dificultades del astado, poniendo la pierna de carnada. Dejó la espada entera al primer intento, pero tendida, la gente lo sacó con fuerza al tercio.
Siguió “Agua miel” para Alejandro Talavante, quien se esforzó toreando a la verónica pues el toro se quedaba corto en la embestida. Con la muleta estuvo sublime y con valor, consintiendo al toro y esperando que metiera la cabeza, sacando incluso un péndulo en un terreno muy ajustado, demostrando por que es una figura del toreo. Con la espada un pinchazo y un golpe de descabello. La gente demandó su presencia en los tercios.
“Soñador”, quinto de lidia ordinaria, con 523 kilos, correspondió a Joselito Adame a quien le dio cinco largas de rodillas, siendo ovacionado por el respetable. Luego de ser picado, Adame hizo un quite por mandiles, para después poner banderillas, siendo ovacionado al clavar los palos en buen sitio. Con la muleta estuvo tesonero sacando los muletazos a un toro que regateaba las embestidas; se metió entre los pitones para sacar meritorios muletazos. Dejó la espada al segundo viaje escuchando palmas, no sin antes ser abroncado el juez, al no permitir que sonara la pelea de gallos.
Mario Aguilar cerró a la verónica con “Camotero”, rematando con una media. Con la muleta estuvo valiente, dando son y variedad a sus ejecuciones, eso si con calidad en especial por el lado derecho, demostrándole al toro poder pues así se lo demandó. Luego de un pinchazo alto cobró una buena estocada para ser premiado con una oreja.
Los de regalo
Alejandro Talavante se enfrentó a “Atrevido”, con 466 kilos; Estuvo fino toreando a la verónica y mandiles. Con la pañoza simplemente hizo el toreo despacio, largo, templado y con la mano muy abajo haciendo rugir a los tendidos, gustando y gustándose. Dejó la espada en buen sitio al segundo intento, ganándose el toro una fuerte ovación, pues vendió muy caro hasta el último segundo de su muerte, siendo premiado con una merecida vuelta al ruedo, mientras que a Talavante le dieron dos orejas.
El ultimo del festejo fue de la ganadería de El Junco, de nombre Junqueño, para Joselito Adame, un toro alto con el que instrumentó a la verónica. Con la muleta, hizo de todo, ya que el toro de inmediato se rajó y se fue a tablas, cuando embestía lo hacía con la cabeza a media altura y con peligro. Dejó la espada en el segundo viaje.
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