En un sentido amplio la tauromaquia incluye además todo el desarrollo previo al espectáculo , desde la cría del toro hasta la confección de la vestimenta de los participantes, además de la edición y publicación de carteles.
Esta actividad tiene antecedentes que se remontan a la edad de Bronce como una demostración de valentía. En la antigua Roma se presentaban espectáculos con Uros (raza bovina extinta) que eran sacados a la arena para su captura o muerte por parte de algunos representantes de la nobleza para demostrar su dotes de cazadores.
En la Época Medieval comienza la practica taurina del Lanceo de Toros, esto se hacía en plazas públicas y lugares abiertos como parte de celebraciones de victorias bélicas, natalicios y fiestas.
Durante el Siglo XVI evoluciona la tauromaquia hacia los encierros de varas (predecesora de las actuales corridas de rejones), en los que participaba la realeza, en esta época la realeza comienza a utilizar a sus peones para distraer al toro mientras cambiaban algún caballo cansado o herido, o para rescatarlos de alguna caída.
La aparición de los picadores en sustitución de las lanzas, da al noble el privilegio de matar al toro, los peones y auxiliaes adquieren la responsabilidad de llevar al toro al picador, con lo que evoluciona la faena de capote y adquiere valor estético. En muchas ocasiones si el caballero no podía matar al toro se delegaba la responsabilidad a los de a pie.
Las primeras noticias de estas suerte prodigiosas se dan en el Matadero de Sevilla donde los espectadores se reunían a presenciar estas actividades y la presidencia que era la representación de la autoridad municipal, situado en una torre o mirador, dirigía las acciones.
En este matadero sevillano se proyectaron las primeras tribunas en la segunda mitad del siglo XVI y a partir del siglo XVII comienzan a surgir nombres entre los toreros de a pie, por su estilo y valor, además de la simpatía que se les tenia por ser gente del mismo pueblo.
Paulatinamente el público se inclina por los toreros de a pie y se van estableciendo a lo largo del siglo XVIII todos los elementos de las corridas modernas, De esta época son las primeras figuras Pepe Hillo y Pedro Romero.
Ya en el siglo XIX toreros como Paquiro, Cuchares, Lagartijo y Frascuelo, fueron quienes dieron a la corrida la estructura definitiva que tiene hasta la actualidad.
En la década de 1910 a 1920 se da la llamada Época Dorada del Toreo protagonizada por la rivalidad profesional entre Juan Belmonte y José Gómez mejor conocido como Gallito.
Después de La Guerra Civil Española se produce un auge en el mundo de los toros con el surgimiento de la figura de Manolete, a este le siguen figuras como Luis Miguel Dominguín, el mexicano Carlos Arruza, Pepe Luis Vázquez y Agustín Parra Parrita. En esta misma época después de la muerte de Manolete en Linares surge una nueva rivalidad, esta vez entre Dominguín y Antonio Ordoñez.
Ya en los años cincuenta resalta la figura del venezolano Cesar Girón y su hermano Curro. En los años sesenta además del mencionado Curro Girón destacan toreros como Curro Romero, Paco Camino, El Viti y Diego Puerta, sin omitir la revolución que causo el toreo poco ortodoxo de El Cordobés; en los setenta y ochenta las grandes figuras de esa época son José Mari Manzanares, Pedro Gutiérrez Moya El Niño de la Capea, Dámaso González, Silverio Pérez, Francisco Rivera Paquirri, El Yiyo, Antoñete y Juan Antonio Ruiz Espartaco.
En la actualidad las grandes figuras del toreo presentan diversidad de estilos y proyección; personalidades tan particulares como Enrique Ponce, Cesar Rincón, y Joselito; de toreo clásico como Julián López El Juli, José Tomas, El Cid, Miguel Ángel Perera, Morante de la Puebla y el francés Sebastián Castella, que son algunos de los toreros mas celebres del siglo XXI.
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