Los toros de San Jerónimo desiguales en presentación, evidentemente descastados, faltos de bravura, recorrido y transmisión, apenas permitieron que los matadores les cortaran las orejas y, además, de manera terrible fueran al encuentro de picadores y banderilleros. Lamentablemente poquísimo se recaudó para dar batalla al cáncer de mama, como anunciara la empresa. Un niño entregó los premios.

Pedro Gutiérrez El Capea: Silencio y oreja
Hilda Tenorio: Oreja y silencio
Alfonso Mateos: Oreja y silencio tras un avisos.

Fotos:Ángel Sainos.

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