Abrió plaza Antonio Servín con un eral de la ganadería de Castorena, con el que estuvo bien con el capote lanceando a la verónica. Con la muleta estuvo voluntarioso, pues la res termino parándose, producto del castigo que recibió en el caballo. Con la espada fue hasta el segundo intento que lo pudo despachar, dejando en buen sitio el acero, al final se llevó palmas.
El segundo de la noche Patricio Pons, enfrentó un novillo de Bernaldo de Quiroz, con el que estuvo bien con la capa. Con la muleta luego de solicitar permiso a la autoridad se fue a la cara de su enemigo para correrle la mano por ambos lados, destacando el acoplamiento que por el derecho, dando muletazos largos y templados. Con la espada la dejó entera en buen sitio, valiéndole un apéndice.
El tercero de la noche de la ganadería de Medina Ibarra, fue para Marco José Orozco, quien recibió a puerta gallola, para después pegarle unas verónicas rematando con una larga. Con la muleta estuvo valiente y voluntarioso, solo que sufrió muchos desarmes, pero hay que decir que el novillo era muy complicado, con genio. Con la espada erro, al final se llevó palmas.
En cuarto lugar actuó Carlos Salas El Greco enfrentando un novillo de Medina Ibarra, otro astado complicado, con genio, al que había que poderle, salir por delante, pese a eso el torero le pudo sacar unos muletazos por el derecho, suficiente para que se le otorgara una oreja.
El lugar de honor fue para Luis Miguel Cuellar, enfrentando a un novillo de Rosas Viejas, con el que estuvo bien con el capote haciendo quites a la verónica. Con la muleta se gustó toreando por ambos lados, en especial por el izquierdo corriéndole la mano y logrando conectar con el respetable. Con la toledana desafortunadamente falló, dio la vuelta al ruedo.
Cerró plaza el potosino Ricardo García Rojas, enfrentando un novillo de Fermín Rivera. Con la muleta inició con unos doblones, llevándolo del tercio a los medios, para ahí correrle la mano con sabor, al instrumentar la tercer tanda al natural, de las alturas sonó la Pelea de gallos, dándose una plena comunión, sin embargo de repente se precipitó tirándose a matar tocando hueso, pero al segundo viaje logró dejar una estocada en buen sitio, suficiente para ser premiado con una oreja.
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