Con Huracán, primero de la tarde, Antonio Barrera, inició su faena con la muleta doblándose yendo del tercio a los medios, para ya en el centro del ruedo, hilvanar series lentas y largas de derechazos rematadas con auténticos forzados de pecho. No fue una faena fácil, el astado se quedaba a medio viaje teniendo Antonio que aguantar el lento pasar. Con todo se fue tras el acero para dejar una estocada entera ligeramente desprendida. Una oreja pedía la afición y la autoridad concedió dos, una protestada. Cabe resaltar que lo de menos fueron los apéndices, lo importante fue el cariño mostrado por el público tapatío.
Con su segundo, Tornado, que resultó con mal estilo, abrevió. Al doblar Tornado, la afición obligó al diestro hispano a dar la vuelta al ruedo escuchando como fondo las notas de las golondrinas.
El segundo de la lidia ordinaria, fue devuelto tras despitorrarse al acudir al caballo. Lo sustituyó Maremoto, un cárdeno astifino que regateaba las embestidas, con el cual Arturo Macías tuvo una actuación discreta. Con el acero estuvo fatal escuchando dos avisos
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Con el quinto de la tarde salió Macías decidido, lo recibió de hinojos con largas cambiadas. Y con la muleta inició hincado en los medios, instrumentando pases en redondo por la derecha. La emotividad que le faltó a Vendaval la puso el torero aguascalentense quien se metió entre los pitones extrayendo los pocos muletazos que tenía el astado. Volvió a fallar con el acero perdiendo la oreja y escuchando dos avisos.
Octavio García El Payo, enfrentó primero al débil Chaparrón, con el cual instrumentó una faena completa, con el capote sujetándolo y asiéndose de su oponente. Él mismo lo llevó al caballo y con la muleta le pisó terrenos comprometidos, terminando volcado entre los pitones, con alardes temerarios. Puso a la plaza de pie, pero no coronó con la espada la faena y se tuvo que conformar con saludar desde el tercio.
Con el complicado cierraplaza, poco había por hacer y lo pasaportó de una entera en lo alto. Silencio.
El encierro de Xajay cumplió en presencia pero un su comportamiento dejó mucho que desear.
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