Se les dio suelta a cinco ejemplares de Vallencinos, defendiéndose los dos primeros; dejándose cuarto y quinto. Y tan similar al parche fue el cierraplaza, que conformara el lote de Diego, tras una hora de suspensión por torrencial aguacero.

Bondadoso” salió tercero en el orden. Lo recogió Diego con el capote y se ajustó en tres Chicuelinas de recibo. El propio novillero puso mal al burel frente al caballo de Luis Miguel González y de latigazo fue sacudido en el tumbo. Juan Carlos Salazar pasó a la contraquerencia y no pudo picar al de Los Ebanos.
Vino el apresurado cambio de tercio y en intervención de quites, Frausto se ciño en Gaoneras; la respuesta del matador en turno fue con la misma suerte y se entabló el pique al corresponder con el mismo lance, una de ellas, de pintura.
Jorge Luna cuarteó certero en lo alto y cerró al Relance espectacularmente tras un galleo. Francisco García hijo también se la jugó frente al crudo en cuarteo emotivo, por lo que a ambos banderilleros los llamaron a saludar desde el tercio.

La faena tuvo el inicio estatuario de Diego, sin embargo en cuanto quiso torear en redondo apareció el genio de “Bondadoso” y el suplicio del chamaco, arrollado y desarmado sin lograr el cometido. Pinchazo y entera a cambio de la paliza. Y por su valiente actitud saludó desde el tercio.

Frente a otro complicado ejemplar cerró Diego el festejo, siempre a merced del astado. Entre secos derrotes, empalado y volando por los aires, recurrió a la lidia para pasar a la enfermería enmedio del silencio.

Defendiéndose, cara arriba y quedándose corto el abreplaza, batalló Frausto ante su notable esfuerzo por agradar. Media y entera valieron la ovación. Y en pleno diluvio se apagó su ilusión, no obstante el haberse recetado la vuelta al ruedo sin respuesta alguna.

Por el estilo en suerte anduvo Mirafuentes ante el segundo de la tarde que además calamocheaba en la embestida. Eso sí, hubo un Natural de señorío al sumar el séptimo de una tanda. Después resultó empalado y tras dos viajes escuchó un aviso, aunque más tarde lo ovacionaron en el tercio.
Bajo piso lodoso enfrentó al quinto de la tarde; por ahí algunos destellos sin acoplarse al recorrido que le ofrecía “Cotucho”. Enfrontilado antes de caer en la cara del novillo al sepultar una estocada delantera, y de pronto que se autopremia con una vuelta al ruedo de escasa repercución.

Total que el “Bondadoso” jamás respondió al nombre, pero sí a la emoción de los subalternos. A la postre, en contribución a Diego Emilio, que no obstante su verdor, impactó su valentía.

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Video: Julián Herrera

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