A pesar de que se había anunciado un encierro de la Playa, se lidiaron animales con hierro de la dehesa de El Jaguey, parejos en presentación, pero que dieron mal juego en términos generales.
Y bueno, la entrada no fue la esperada, los novillos de diferente ganadería, y los alternantes se unieron a la desabrida tarde, y no dieron mucho de qué hablar.
El único que tocó pelo fue Manuel Gutiérrez, quien tuvo quizás en su primer ejemplar al novillo mas colaborador para la lidia. Sin poder ligar una faena estructurada, tuvo algunos buenos detalles con capa y muleta. Invitó su compañero Patricio Ochoa a participar en el segundo tercio, sin embargo, ninguno de los dos tuvo habilidad con los ‘palitroques’ y lo pasaron con más pena que gloria. Ochoa le devolvió el detalle en su primer novillo en turno, y el resultado fue el mismo, más ganas que técnica y nada de lucimiento.
Al final, tras una media estocada, el juez lo premió con una desaborida oreja que recibió entre división de opiniones, pero que para la estadística, le suma como el triunfador de la tarde.
Patricio Ochoa toreó su segunda novillada vestido de luces, de tal manera que habrá que abreviar en su crónica: verde tembloso.
Se presentó el español José Antonio Lavado, también poco toreado, sin embargo, a pesar de su falta de sitio, se le vio valor y compromiso con el traje de torear, destellos de buena técnica y a mi parecer de mucha inteligencia, cosa que le debe dar frutos pronto. Con su primero dio una muy buena lidia ante un novillo rajado y manso; Con el segundo poco pudo hacer, pero repitió lo bien hecho de su primer ejemplar.
Para la sexta de la temporada se anuncia al duranguense Gerardo Solís, al español Curro de la Casa, y al yucateco André Lagravere El Galo, con un encierro de Manolo Espinosa.
[pagewrap=compartir.htm]