Con esa fortaleza, con esa grandeza espiritual y había retomado la senda triunfal, en una lucha sin cuartel que mantuviste.
Aún no lo acabo de comprender, pero es que hay cosas que no se comprenden, o incluso, es mejor no comprender; sobre todo cuando la vida te había llenado de inenarrable gozo con otro maravilloso ser al que le diste la vida, y apenas cuatro días después, la dejabas en aras de un drama incomprensible.
Se dice que el Universo marcha como debiese, pero hay ocasiones, como esta… que no debiera marchar así.
Tu espíritu ha trascendido y ahora estás en otro nivel… evolucionando, sin lugar a dudas, y por ello, conseguirás el triunfo anhelado en donde estés, porque te lo mereces.
Creo que no te puedo decir que descanses en paz, porque seguramente tu espíritu indomable… en donde estés, continuará luchando por ser el mejor, estarás vigilando a esa hermosa familia que conformaste aquí y en una pureza de sentimientos seguirás dignificándote.
Entonces José María… sigue luchando con la misma fortaleza, con la misma vehemencia… con esa grandeza que lo hiciste en esta vida terrenal, porque indudablemente… en la parte del Universo que ahora habites, iluminarás el mundo de esa maravillosa familia y de todos tus amigos que lograste conformar, y que siempre te recordaremos como el mejor homenaje que se le puede hacer a un ser como tú.
Un hasta pronto José María, mereces lo mejor.
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