En donde lidió un semental herrado a fuego con el número 90 de nombre Palomo con más de 500 kilos, y que como ya había dejado senda descendencia, se decidió finiquitar sus grandes años de productividad.
Habrá que recordar que Palomo fue indultado hace 13 años por el matador de toros Guillermo González Chilolo, en Durango, sin embargo, y a pesar de que se esperaba recordara la faena que le hicieron, el toro demostró la misma calidad de hace más de una década, por la cual le fue perdonada la vida y, lo tuvo padreando en esa dehesa, dejando muy buenas camadas.
López Díaz a la hora de matar se ha quedado en la suerte dejando media estocada, el bravo ejemplar hizo por él y se ha llevado tremenda voltereta, afortunadamente, sin consecuencia, para después terminar su labor descabellando certeramente.
El torero español se mostró muy contento por el apoyo del ganadero y deseoso de torear en breve en las plazas de este país.
Es oportuno hacer notar, que al margen de esta interesante experiencia de haber vuelto a torear a un gran toro indultado, se tentaron seis becerras que dieron buena nota y seguramente serán un vientre más en la ganadería de Don Gonzalo Martínez, quien como el gran anfitrión que es, además de estar siempre presente de sus invitados, la calidez humana que le caracteriza nos hizo tener una inolvidable experiencia taurina.
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