Se corrieron dos toros de la ganadería de Bernaldo de Quirós, para rejones bien presentados; y tres de Montecristo, mansos descastados y débiles, así como uno de Cieneguilla, lidiado en último lugar que sobresalió de toda la corrida de igual manera propiedad de Germán Mercado Lamm.
El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Palmas y dos orejas.
Rafael Ortega: Oreja y dos orejas.
Pablo Samperio: Palmas y oreja que le fue pitada.
Inaceptable:
Es inaceptable que el empresario no tenga calidez humana, al tener formado al respetable esperando encontrar un boleto para ver a Hermoso de Mendoza, cuando los boletos se agotaron dos días antes y ni siquiera poner una pancarta anunciando que el boletaje esta agotado, además de que sufrimos un trato muy descortés del empresario Juan Carlos Muñoz quien mostró su inexperiencia como organizador de festejos taurinos, porque además de tener a toda la prensa esperando a ver si nos podía acreditar , nos llego el rumor de que con todo y el boletaje agotado el señor perdió dinero.
Incidencias:
Al poner el tercer par de banderillas, Rafael Ortega, fue prendido contra las tablas afortunadamente sin consecuencia.
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El caballista español, Pablo Hermoso de Mendoza, hace que las localidades se agotaran dos días antes de el festejo, en la plaza de toros de Pachuca, Hidalgo, en donde hace casi más de 13 años no se completaba un lleno en ese coso.
Abrió el festejo el rejoneador navarro, Pablo Hermoso de Mendoza (traje a la usanza rondeña), con un toro de Bernaldo de Quirós, Romero, número 792 y con 470 kilos, al cual recibió con Silveti, para dejar lucidamente dos rejones; con Chenel, dos banderillas llevando toreado de costado, pegado a tablas; con Ícaro, dos banderillas toreando con el pecho y haciendo gala de la alta escuela de su equino; con Saramago, tres banderillas cortas al relance y rejón de muerte ligeramente trasero, para recibir la ovación.
El cuarto fué también de la ganadería de Bernaldo de Quirós, Campero, número 81, con 480 kilos, lo recibió con Caviar, dos rejones de castigo; con Silveti, dos banderillas al quiebro, toreándolo al estribo de costado en tablas; con Pata Negra, armó la escandalera con dos banderillas y tres piruetas, ante el delirio de la afición; con Pirata, tres banderillas cortas al relance y un par de banderillas a dos manos; mal con el rejón de muerte, trasero para pasear las dos orejas.
Rafael Ortega (grana y oro) dejó ver que desea seguir vigente en la Fiesta Brava, desde que inició con el primer toro de su lote, con un farol de rodillas en tablas, de llevarlo por chicuelinas al paso al caballo y, luego, dejar un quite por navarras; mostrándose en banderillas, pero logrando poco con la muleta, pues el toro no tuvo tela de donde cortar. Eso sí, mató de estocada certera que le mereció una oreja, y no la segunda que cierto público sin razón alguna, pidió. Para que, al recibirla por el alguacilillo, se la devolviera en un acto de protesta por querer las dos orejas.
A su segundo poco le pudo hacer con el capote por la escasa fuerza que tenía. Al dejar un par de cortas al quiebro, fue prendido de manera espectacular, incluso se pensó lo peor, echándose al público a la bolsa. Ya con la muleta, inició su trasteo de rodillas pero todo quedó sin sabor, porque el toro (con apariencia de novillo con kilos), no tenía nada que sacarle, como a los demás de Montecristo. Lo mató de estocada caída y delantera y, el público una vez más pidió las dos orejas, cuando el juez sólo daba una, pero terminó regalando la segunda, por la presión del público.
El torero de Pachuca, Pablo Samperio, (azul celeste y oro), quiso agradar a su público. Inició con una larga cambiada de rodillas y después con unas verónicas que mostraron en todo momento lo desconfiado que andaba, pues no pudo quedarse quieto, llevó con chicuelinas deslucidas al picador, que le ha partido sólo el pelo, por la falta de fuerza, ya con la muleta hubo algunos ayudados sin poder calar al público hidalguense, y algunos naturales, pero dada la invalidez del morito que anunciaban como toro, que en todo momento se caía, decidió darle muerte, para dejar una estocada contraria.
Con el segundo de su lote, que cerró plaza, fue el único bueno, vamos, el mejor del encierro, inició con dos faroles en los medios queriendo dar todo pero le faltó aguatarlo, porque una vez más mostró esa inseguridad de la que ya hemos hablado con el toro. Le hizo un quite por chicuelinas y a dar paso con la muleta realizó tandas por por ambos lados, sin poder quedarse quieto el astado; de inicio salió abanto pero después fue a más y tuvo recorrido, así como movilidad, pero al que Pablo Samperio, desaprovechó porque ese toro en manos de otro torero más experimentado, le hubiera cortado el rabo.
Foto:Archivo.
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