Curro Díaz: Silencio y Silencio
Leandro: Silencio y Silencio tras aviso.
Morenito de Aranda: Silencio y Silencio tras aviso.

Detalles:
Al terminar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Juan Pedro Domecq.

Se desmonteró Miguel Martín tras banderillear al quinto del festejo.

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Se suele decir que cuando hay toros no hay toreros, o cuando hay toreros no hay toros. Esto es lo que ha pasado hoy en el coso de Las Ventas de Madrid. Toreros del gusto de la afición madrileña y que hoy se han estrellado con el pésimo encierro de Los Recitales.

El Jienense Curro Díaz saludo con unas verónicas muy templadas y cadenciosas bien rematadas con una personalísima media al primero del festejo, animal muy justo de fuerzas pero que derribó al picador en el primer encuentro. Brindó la faena del toro al público presente. Inició faena en los bajos de los tendidos 5 y 6 con una serie muy torera por el pitón derecho, ganándole terreno al toro y sacándoselo hasta las rayas del tercio. Una vez allí la faena estuvo estructurada casi en su totalidad por el pitón izquierdo pero con escaso lucimiento, aun que el toro embistió con nobleza su justeza de fuerza marcó la faena.

El cuarto del festejo fue un animal peligroso que continuamente lanzaba miradas al diestro y en más de una ocasión le tuvo a tiro de cornada, Curro aún así no se descompuso e intentó sacar algún lance de calidad. De mitad de faena en adelante la cosa se puso más fea, el toro ya se defendía con más peligro, viendo que el lucimiento de faena iba a ser imposible Díaz se lo quitó rápido de en medio.

A Leandro le ocurrió lo mismo que al primer integrante del cartel. Le correspondió un toro de noble embestida pero la clara justeza de fuerza limitó el trasteo.
Con el quinto, un autentico torazo tanto por presentación como por tamaño, le instrumentó un buen inicio de faena doblándose por bajo y sacándolo hasta mas allá de las rayas del tercio, pero eso fue todo, ya que una vez en el terció el animal se paro prontísimo y apenas acometió a la muleta.

A Morenito le correspondió un primer animal, tercero del festejo, que manseó y salió suelto en los primeros tercios. En la muleta el animal se defendió, recortó el viaje, por lo que al diestro no le quedo otra manera que abreviar.
Con el que cerró festejo, animal que se defendió soltando derrotes y cabezazos, intentó justificarse robando algún pase suelto entre tanda y tanda pero poca cosa más.

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