La llamada era para que le acompañara a su ganadería, ya que tras la severa operación que fue objeto en enero pasado, sigue en convalecencia, muy, muy mejorado, pero aún los médicos no le permiten manejar, así que pasé por él, y en compañía de los amigos Fabrizios (Fabrizio y Marthita), nos fuimos hacer un recorrido que acabó siendo un día luminoso, no sólo por el sol que nos cobjio y provocó un clima agradabilísimo; luminoso por la inobjetable sabiduría vertida de nuestro gran personaje, que sin lugar a dudas es don Pepe Chafik.

Conforme Fabrizio iba tomando carretera… la autopista México-Querétaro, comenzaron aparecer esos maravillosos recuerdos como ha sido la gran experiencia recibida en la ganadería de Santacilia, que comenzó a formarle y forjarlo como el extraordinario criador de reses bravas que es. Maravillosos y emotivos recuerdos que hicieron presente, cuando aún siendo Beato San Martín de Porres, le pidió que “… si algún día soy ganadero le pondré tu nombre a mi ganadería, y justo cuando el Papa Juan XXIII lo elevó a los altares, ese día me hice ganadero y desde entonces se llamó mi ganadería San Martín“, comentó pleno de emoción el notable personaje.

Para cuando rebasabamos el kilómetro 60, justo la entrada de lo que fue la primera etapa de la ganadería San Martín, en Tepejí del Río, relató justo cuando en los años sesenta, tuvo que contender con varios importatísimos postores para adquirir la ganadería del gran picador de toros bravos, don Juan Aguirre García Conejo Chico, y una vez adquirida a comenzar el sueño dorado eliminando individuos (sementales y vacas) que para él no eran adecuando y así “… agregar sementales y vacas procedencia San Mateo, gracias al apoyo de ese gran hombre, gran ganadero que fue don Antonio Llaguno hijo“, indicó don Pepe Chafik.

Y así seguimos saboreando el viaje, escuchando sus vivencias, de cómo luego se aposentó su ganadería en Tequisquiapan, y de ahí en los años noventa la aventura en España, que lo acabaría consolidando como uno de los criadores de toros bravos más importantes que ha dado México, por sus colosales triunfos en España y Francia, que se unieron a los de Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela, y claro a los de México.

Por supuesto, que no dejó de recordar a Manolo Martínez, de quien también fue un excepcional apoderado.

¡Qué día señores!

Tanta experiencia, tanta sabiduría iba siendo relatada en la agradabilísima plática que íbamos teniendo con este gran, gran ganadero.

Cuando llegamos a Salitrillo, así le llaman a la finca en donde pastan sus toros y vacas bravas, nos indicó cómo se están conformando los encierros que irán a las diferentes plazas, y en especial, hay uno que está preparando con mucho cariño para su reaparición en la gran Plaza México.

En verdad… ¡qué gran gusto nos dio verle como siempre!, tan dueño de sí mismo, y viviendo intensamente lo que ha sido desde hace 60 años, la razón de ser de su vida… GANADERO DE TOROS BRAVOS.

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