Esto en la corrida de la XXV Edición de la Feria Nacional del Sarape de la comunidad tlaxcalteca de Santa Ana Chiautempan, lugar donde regresó la fiesta brava después de veintiún años, gracias en parte al pujante taurino local Antonio Moreno, quien curiosamente fungió como empresario a inicios de los años 90, cuando se dio la última corrida por esos lares.

MUCHA PUYA
Abrió la tarde Jerónimo ante “Presagio”, número 156 de 480 kg, al que fiel a su estilo lanceó a la verónica con mucho aroma para rematar con bonita media. Parecía que el toro tendría condiciones para sobresalir en la muleta, más los tres puyazos que sufrió le hicieron no solo mermar sus condiciones con rapidez sino desarrollar sentido muy pronto, tirando peligrosos derrotes a final del muletazo, lo cual su lidiador pasó por alto con valor sereno y estructuró una faena machetera casi en su totalidad por pitón derecho, lográndole arrancar trazos a un bicho que parecía no tenerlos dándose el lujo de bordar a mano un trincherazo en los medios de auténtico cartel. Cuando parecía que su esfuerzo coronaría paseando una oreja que tenía ganada a ley, se fue por uvas con la toledana y dejó dos pinchazos y una delantera caída, para retirarse aplaudido.

EL MEJOR DE LA TARDE
José Luis Angelino echó por delante a “Tejedor” que hizo segundo con número 130 de 460 kg, el que a la postre resultó el mejor toro de la corrida, al que saludó con larga cambiada de hinojos, para ya de pie mecerse apoteósicamente a la verónica, destacando la tercera del ramillete la cual sin duda quedó grabada para siempre en la mente de los aficionados por su perfección, para rematar con una bellísima media.
Realizó un quite combinado por mandil, tercia de chicuelinas con el compás abierto puestas de moda el sábado pasado en Valencia por José Tomás en su regreso a los ruedos para finiquitar el tercio con la revolera. Pasó por alto la petición del público de banderillear al morito y tomó la muleta para estructurar una faena casi en su totalidad derechista, la cual inició por bajo y después de dos tandas logró encontrarle la distancia, para a la postre hacerlo romper en definitiva gracias a sus recursos técnicos, citándolo siempre con la muleta adelantada logrando ejecutar pases largos y ligados, aprovechando a cabalidad la bravura y recorrido de su contraparte, al cual lamentablemente despachó con tres cuartos de acero muy delantero y tendido que le impidió desorejarlo y conformarse con un solo trofeo que la gente solicitó fuerte al palco de la autoridad.

DE TÚ A TÚ
Jerónimo no quería dejar las palmas en poder de José Luis, por lo que decidido salió a plantarle cara a “Escolapio”, número 80 de 480 kg a quien lanceó con hermosas verónicas a suerte cargada, para finiquitar con apurada revolera. Brindó a Don Carlos Romero e inició su trasteo con la sarga con una tanda de doblones que llevaron bien toreado a su enemigo para abrochar con bello cambio de mano por delante que dio visos de un trasteo importante. Ya con la roja en la diestra, extrajo un par de tandas llenas de solera y sentimiento muy a la mexicana echando el pecho hacia adelante, en las que el temple fue su común denominador, las cuales pusieron a punto de ebullición a la afición; más cuando se veía en el horizonte la faena grande, de a poco su enemigo comenzó a rajarse acusando en parte los efectos de el duro castigo en varas que recibió, para terminar pasaportándolo con un estoconazo hasta la bola que lo mandó a rodar sin puntilla, valiéndole en conjunto pasear una oreja de mucho mérito.

SIN TELA PARA CORTAR
Para cerrar plaza, José Luis Angelino se topó con “Aplicado”, numero 150 de 470 kg, el que a la postre resultó el negrito en el arroz, que salió un poco tocado de la mano izquierda lo que la autoridad no logró observar, provocando que se defendiera lejos de embestir y al que sin embargo su tesonero lidiador le arrancó una casi imposible tanda por la diestra antes de que casi lograra echarle mano, por lo cual abrevió y finiquitó con media y descabello, para retirarse entre aplausos.

Foto:Archivo.

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