Salvador López, Karla de Los Ángeles y Antonio Galindo tocaron pelo, aunque la mansedumbre de los Briteños fue la constante incómoda de la noche.
MANSADA DE BRITO
Salvador López, Rafael Rodríguez y Antonio Galindo con sus primeros ejemplares se vieron las caras con “Mariano”, “Marinero” y “Tachín”, tres mansos infumables y débiles que con los que estuvieron plantados pero no tuvieron tela de donde cortar y cuyo común denominador fue su necedad con los aceros. El cierraplaza “Anastacio”, le tocó en suerte a Karla de los Ángeles, quien sudó tinta con él, debido a que se mostró reservón arrancándole medios pases por la izquierda antes de retirarse abucheada gracias a sus fallos recurrentes con el estoque.
OREJAS DE DIFERENTE VALOR
Saltó a la arena la poblana Karla de Los Ángeles, quien le puso cara a “Beto”, primero de su lote, al que apenas pasó de capote, brindando al cónclave antes de estructurar con la pañosa una faena casi en su totalidad derechista, logrando a penas dos tandas aceptables pero sin rematarlas, decidiendo irse por la de Toledo encontrándose el morito entero, dejándole en las carnes una estocada desprendida, para inmerecidamente pasear la primera oreja del festejo otorgada por el Doctor Alberto Vázquez.
Por su parte, Salvador López en su segundo, salió a matar o morir y recibió de capa solventemente a “Churro” de El Vergel, pasando al tercio de quites donde dejó chicuelinas muy ajustadas que fueron jaleadas por los diletantes. Brindó a “El Pana” y tomó la roja para dejar tres tandas por la diestra de mucho sabor y otros tanto igual en redondo que pusieron a punto de ebullición “La Taurina”: Desgraciadamente pinchó al primer viaje y dado a la vara con la que el palco midió a Karla, la faena de Salvador pudo haber sido de dos orejas, dejando al segundo una desprendida trasera de efectos, para pasear una oreja ganada a ley.
Antonio Galindo enfrentó a “Ford2011”, que hizo séptimo saliendo evidentemente acalambrado y al que sin importar la sonora protesta Vázquez no devolvió, resultando peligroso y con sentido, tanto que le propinó a su lidiador tremenda voltereta sin consecuencias, de la que se levantó sin mirarse el terno para dejar al recuerdo medios pases debido a que el morito se colaba. Lo pasaportó con media, e inmerecidamente la autoridad volvió a repetir color entregándole un auricular.
OREJA ROBADA
El ecuatoriano Rafael Rodríguez, salió decidido en su segundo “Luz de Luna” de El Vergel, al que provechó su larga embestida, estructurando una faena por ambos lados dejando dos buenas tandas con la cobrar y una más por la diestra muy embraguetada, más su trasteo si bien es cierto no tuvo el calado necesario entre el público gracias a su falta de transmisión, se vio esforzado y en el colofón del mismo pasaportó a su contraparte con media desprendida de efectos para retirarse sin pena ni gloria.
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