Pues como que la del primer domingo decembrino no ofrecía buenos augurios en cuanto a la concurrencia y esto se notó desde que en las inmediaciones de la plaza los revendedores que se sitúan más lejanamente al ‘Embudo de cemento’ gritaban con descaro y angustia- ‘No los pague adelante al doble, aquí lo tengo al precio de taquilla….nada más que de buenos lugares’,- unos cuantos trancos más y la celeridad de las manecillas que se acercaban a las cuatro treinta cambiaron la tonadilla de los ‘delincuentes de boletos’,- ‘No los pague en la taquilla al costo aquí están bara, bara, bara’- ¡sí! efectivamente por abajo del precio en que legalmente se expenden ¿la razón? pues que los de la reventa creyeron que el ‘El Cid’ que se presentaría en La Plaza México era el legendario y mítico Rodrigo Díaz de Vivar lo cual sería un auténtico milagro, como milagro también lo hubiera sido que este Manuel Jesús Cid Salas jalara más gente de la que jaló ¿Porqué?, pues por que aunque se trata de un torero de primera línea ¡Ojo! que no ‘Figura’ para La México requería de un empujonzote publicitario y como además entró al cartel de golpe y porrazo pues no hubo chance para que las cosas ocurrieran de otra manera, y si a ello le sumamos o más bien le restamos que el matador Manolo Mejía hace tiempo que dejó de estar en el gusto del público capitalino, y que Uriel Moreno ‘El Zapata’ por siempre será un torero cuña o apoyador pero nunca base o pilar de cartel pues el resultado ahí esta.

Y ya adentro pues las cosas no podían ser de otra manera cuando anunciaron una Corrida de Toros para La Fiesta Brava y los del Nuevo Colmenar mandaron bureles para Fiesta Mansa ¡eso sí! todos con cabecitas de jíbaros lo que empeoró aún más la situación, donde en toda la tarde todo lo que se observó fue muy poco a excepción de la filigrana con que ‘El Zapata’ rubrica el tercio de garapullos que lo tiene más puesto que anillo en el dedo, aunque hay que mandar por ahí un toque de alerta y es que debe de cuidar un poquitin o más bien dosificar los pares a una mano para no caer en la rutina, y ya que estoy de quisquilloso pues va la otra, ¡Aguas! con las vueltas al ruedo en tercio de banderillas porque para que éstas se den tienen que ser impulsadas frenéticamente por la concurrencia y no ser propiciadas en automático por el propio rehiletero, y que conste que esto no solo yo lo digo sino que de una manera muy precisa lo ha señalado ese sobrio taurino que lo es ‘Puntillero’.

De Manuel Jesús Cid nos quedamos con la idea de que en él hay un torero serio y solvente que para que sea apreciado en lo taurino, requiere de Toros de gran calado (por su estatura) y que le vayan largo por la misma amplitud que por su físico le puede imprimir a sus pases y entonces si le aflorará el lucimiento.

Y me voy con ese dejo de tristeza de saber que la próxima vez que vea anunciado al maestro Manolo Mejía seguramente será en su tarde de despedida y bueno, que bueno que sea así para que se vaya dejando el recuerdo de lo que fue un gran torero.

Y pido a mis editores, me permitan, ya que la empresa ni el juez lo hicieron, atorgar un sentido minuto de recuerdo, en memoria del maestro del barrio de San Bernardo, Diego Puerta.

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