Se lidiaron becerros y novillos de Los Canarios, mansos y descastados.
Michelito Lagravere: Ovación y silencio
André Lagravere El Galo: Ovación
César Domínguez: Silencio
INCIDENCIAS: Es lamentable la falta de autoridad que existe en algunos lugares, no es posible que en un pueblo en plena fiesta tradicional, con la venta de licor y cerveza sin límite, las autoridades no se preocupen por cuidar el orden y proteger la integridad de la población y los visitantes.
Sucedió que al terminar la corrida los jóvenes toreros se retiraban del coso y al pasar cerca de un puesto de venta de cervezas (imposible evitarlo, pues los alrededores del coso y centro del pueblo están saturados de puestos semifijos con venta de cerveza por la feria), un pelafustán sin razón alguna le propinó un fuerte golpe al joven becerrista André Lagravere, que fue defendido por Willy, el mozo de espadas, para dar lugar a ser atacados por más de 15 tipos alcoholizados y presuntamente drogados.
Como pudieron, el apoderado y el mozo de espadas lograron proteger a los niños, para que pudieran llegar a su camioneta, donde al intentar subir el novillero Michelito recibió una pedrada en la parte posterior de la cabeza.
Los vándalos llegaron hasta la camioneta y trataron de abrir para continuar con sus agresiones, al no lograrlo le tiraron piedras al vehículo que resulto dañado con varios cristales rotos en lo que salían desesperadamente.
En lo que esto sucedía, otra parte de la banda de malvivientes asaltaban los puestos de cerveza de la feria, sin ninguna intervención de la policía municipal, por cierto la policía estatal que momentos antes rondaba por ahí, desapareció por arte de magia.
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