Ante un encierro de toros complicado, que en su mayoría dejaron en el arrastre una estela de pitos y abucheos, los alternantes Rodolfo Rodríguez El Pana, Sebastián Castella y Diego Silveti, tuvieron que hacer uso de toda su paciencia y técnica para tratar de eslabonar faena en cada uno de los correspondientes. Bueno… caso aparte merece El Pana, del cual se dice que se levantó de una gastroenteritis para lidiar el día de hoy en Aguascalientes; A su segundo enemigo ni lo vio… Salió al último tercio con la espada en la mano. En dicha lidia ordenó a sus subalternos que quebrantaran al toro a capotazos para poder tirarse a matar. Tras dos avisos de la autoridad para que los subalternos suspendieran la lidia, El Pana dejó un bajonazo para pasaportar a su enemigo. Entre pitos y abucheos y muy a su estilo, se dirigió al centro del ruedo para pedir perdón, ponerse de rodillas y besar la tierra de la Monumental… Todo un espectáculo… Igual que en su presentación de 2011, donde también se utilizó el mismo argumento de la supuesta enfermedad.
Solo el sexto de la tarde colaboró con el matador, para que Silveti le hiciera una faena con mucho apego a su apellido. Elegante, erguido y con mucho temple, Diego estructuró una faena interesante que caló hondo en el respetable, el cual hizo media entrada, y que tuvo que soportar fuertes ráfagas de viento, así como ocasionales lloviznas. Silveti perdió al menos una oreja al no tener suerte con la espada.
Castella corrió con lo más malo del encierro y poco pudo hacer. Regaló un séptimo toro -muy a destiempo, ya cuando la gente abandonaba sus lugares, al doblar el último de lidia ordinaria y habiéndose pasado el tiempo reglamentario para el aviso- en el cual tampoco logró mucho, sin embargo el público lo agradeció con palmas.
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