Ante un lleno total en las entradas, se lidiaron toros de la ganadería de José María Arturo Huerta en una noche en la que la plaza La Taurina se vistió de luces y se vivieron sentimientos volcados en la procesión previa al festejo, toreros y clérigos recorrieron el redondel mientras miles de luces en las manos de la afición iluminaban la penumbra, en una tradición que mezcla la fe y la religión con la emoción.

Uriel Moreno El Zapata: Palmas, división tras aviso y silencio en el de regalo.
Alejandro Amaya: Palmas y pitos tras aviso.
Arturo Macías: Dos orejas y ovación.

Fotos:Ángel Sainos.

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