Uriel Moreno El Zapata también entró al carro de triunfadores al cortar una oreja, mientras José Mauricio no pudo sostener el fuerte compromiso; sólo logró una salida al tercio que a poco supo.

El viento y el juego de los tres primeros toros de Jorge María no alcanzaron a rayar en las alturas, pues el esfuerzo de Uriel por agradar perdió el encanto en un bajonazo.

Sin embargo otra decoración se obtuvo al iniciarse el segundo capítulo con los ejemplares de San Isidro. Y nuevamente El Zapata le puso el tono de alegría con sus Faroles y Largas cambiadas de rodillas, el ambiente fue en aumento al realizar un armonioso quite por Zapatinas y con su peculiar estilo cubrir el tercio de banderillas, poniéndose el público de pie por su Monumental par, además del Violín y Sesgo por dentro. Ya en la faena de muleta bajó el tono, pues el buen toro fue perdiendo gas, pero como hubo entrega en derechazos y la estocada en lo alto; la oreja cortada no la quitó de su mano, pese a algunas protestas.

Descompuesto en sus embestidas apareció “Chatote”, inclusive el picador David Vázquez tuvo que arrojarle el castoreño para que acudiera al caballo y cuando el presagio del descontento empezaba a sentirse, como un hechizo apareció la magia de Morante al pulsar la muleta con la mano izquierda.

Esa solemnidad para oficiar, hundiendo la barbilla al pecho y llevar la mano baja en cada muletazo en lento señorío embelezó a cerca de quince mil espectadores al sucederse en encanto de ejecuciones, selladas, quintadas y registradas en La Puebla.

Qué manera de tirar, cambiarse de mano la muleta y cincelar el Natural de tan singular belleza. Y ni qué decir de su toreo lento a dos manos al embeberse el toroel temple del genial torero: Fue otra dimensión la vivida en la temporada de la plaza México que José Antonio Camacho ha hecho Grande, al dejar medio espadazo a un tiempo y recibir las dos orejas, otorgadas por el juez Jesús Morales.

Ante ese clima, José Mauricio parecía entrar a la senda de triunfadores con el aldinegro cierraplaza en su quite por rítmicas Caleserinas, pero al no sostener la faena, los destellos no alcanzaron a brillar y más cuando fueron constantes las fallas con el acero, culminadas en silencio.

…Qué dicha es penetrar en el misterio de Morante.

[youtube=425,350]http://www.youtube.com/watch?v=mOPvobSYj1g[/youtube]

Video: Julián Herrera

[pagewrap=compartir.htm]