Xavier Gallardo escuchó palmas; Alejandro Lima “El Mojito”, silencio y Jorge Didier, dos avisos.
Algunos le llamaban Peón de Brega, por ser el primer subalterno en quien el matador de alternativa depositaba su entera confianza para que al darle los primeros capotazos le mostrara las embestidas y dejara al descubierto la mejor. Entonces, hecha la recepción, salía del burladero el matador en turno ya visto el burel en suerte.
Ah que añoranzas aquellas. Pues en cuanto se le dio suelta al cuarto de la tarde, Saldaña pulsó el capote extendiendo al máximo los brazos para bregar por abajo a cuerpo doblado para enseñar y provocarle a “Consul” humillar.
En la tercera ejecución brotó el temple, llevándolo largo y ha rematado con una Media Rebolera de pintura; Rizo se quedó asombrado y en cuanto fue al encuentro con el cárdeno sufrió dos desarmes. De nueva cuenta intervino el Peón de Confianza para poner en suerte al astado frente al caballo en armoniosa y medida brega.
Atento siempre hacia su matador, Saldaña le hizo milagroso quite cuando “Consul” arrolló al novillero y le bailó un zapateado. Golpeado Rizo logró aisladamente una bella tanda por derecha y una superior por izquierda, carentes de unidad de faena. Pinchazo y entera, y a dividir opiniones.
Bajo lluvia le pegaron fuerte en varas al que hizo segundo en el orden. Y de uno en uno Karla de los Angeles logró muletazos lucidos; lo mejor, un Cambio de mano por delante. Resultó empalada y le sonaron un aviso, tras pinchazo hondo y serie de descabellos.
El toro de la tarde le correspondió a Miguel Alejandro. Y tal vez ni se haya enterado que logró templados Naturales sin hilar ante el empleo largo y claro de “Centurión“; su entera en buen sitio alcanzó palmitas, mientras sonora ovación en el arrastre le otorgaron al padueño.
Un descontrolado Xavier Gallardo abrió plaza; tal vez impactado por el espectacular tumbo que sufrió “El Miura” en su intento por picar, pues “Virrey“, como el resto del encierro, ofreció fuerte pelea con los montados. Saldaña, ahora banderilleando cuajó dos extraordinarios pares, al cuarteo y sesgo.
Entre desarmes y derrotes, Gallardo tuvo su mejor momento en una serie por derecha, después sufrió una voltereta. Y de pinchazo y tres cuartos de acero escuchó palmas.
Reservón resultó “Monarca”, totalmente a contraestilo de “El Mojito” en versión principiante de lo que realiza “El Zapata“, a quien brindó su actuación: No lució ni con capa, banderillas y muleta. Sufrió una voltereta, y al depositar un bajonazo se retiró en silencio.
Un muñeco, de pequeñas defensas, y además noblote cerró plaza, pero se perdió en la arena a falta de estructura de Jorge Didier. Y si a ello le agregamos cuatro pinchazos y tres descabellos quedará justo el envío de dos avisos y los pitos para el novillero.
No hubo triunfo, pero a cambio, una lección torera del subalterno Saldaña ha sacado a flote el festejo.
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