Y es en el mano a mano, que se da, entre hombre y bestia, que la verdad se conjuga y por cosas del azar un días el sol brilla en la tarde y otro los nubarrones se dejan sentir encapotados, como verbo y gracia ocurrió en la plaza pachuqueña apenas el día del mal fario que lo es el trece y pa’ rematar de un año trece.
Más la historia torera nunca será capricho, sino eslabón de ella misma y como tal, debe de quedar constatada en el libro histórico de los aconteceres, ese que es protagonizado hoy día por el matador Juan Luis Silis y perpetuado pa’ la eternidad por el maestro de la oportunidad instantánea Ángel Bernal, quién con su lente por siempre mantendrá vivo ese momento en que la muerte se tiro a matar.
Más por hoy su luto lo tendrá que guardar, como guardada en el tiempo quedara la cornada de Juan Luis Silis y la fotografía testimonial de Ángel Bernal, para que generación tras generación se recuerde que esta fiesta es verdadera y que nadie podrá con ella mientras lata el corazón de un torero.
¡Viva, la Vida!.
[pagewrap=compartir.htm]