Cuando un solitario Trincherazo de Rodolfo Rodríguez El Pana y el sonoro Derechazo del español Morante de la Puebla, se habían sucedido en los dos primeros toros, Joselito Adame cambió el panorama, pese a la devolución de otro que también apuntaba hacia la sosería, tras estrellarse en el burladero.

De la cava de la plaza México se escogió un reserva, de lujosa etiqueta que al hacer honor a su marca resultó ¡Especial!, de Montecristo, y en el calor por el que atraviesa José, del paladar brotó la inspiración para cuajar un faenón completo de capa, muleta y espada, erigiéndose en el indiscutible triunfador de la decimosexta corrida de Gran Temporada al cortar las únicas dos orejas.

El Pana, aviso tras abucheo y ovación; José Antonio Morante, abucheo y ovación, frente a la deslucida sosería del encierro enviado por Villa Carmela, salvó el cierraplaza que Adame hizo ver más que bueno.

Atrevido fue el reserva, negro entrepelado y delantero; todo una pelotita de alegría. En cinco señoriales Verónicas, la Media y Manguerazo de Villalta en el remate, Joselito ya había ganado los medios y, desde ahí, lo entregó en Andantes al caballo de Mauro Prado.

El puyazo en lo alto surtió efecto, brillando Adame en el quite de Oro, rematado con una Larga Cordobesa. Un paso fuera de tablas escogió el matador para situarse en un palmo y dar inicio de faena estatuario y por alto, sellando con un Desdén, que a la postre sería el pase rúbrica.

La intensidad del buen vino se brindó por derecha, en esa mano que sabe alzar la copa, ofrecida hacia unos 18 mil gargantas que no dejaron de corear el Olé en cada templada ejecución hasta llegar a la quinta; el listón arrebatado al corcho se suscitó al alternar Trincherazos y Firmas.

Y venga la otra parecía decir en el invite el bravo de Montecristo. Doblones toreros mantuvieron el ritmo y, ante la adeñuada embestida, José citó a recibir, para sepultar como flecha el estoque en todo lo alto y despeñar al toro premiado con arrastre lento, mientras recibía las dos orejas.

Ahora, la estructura de faena al séptimo fue otra. Una Larga cambiada de rodillas recobró el gran ambiente, unida a una serie de Parones caminándole al de Villa Carmela; y de un Remanguille dirigió la larga embestida a la puya de José Isabel Prado, como El Dos en Uno.

Quitó por ceñidas Chicuelinas y Héctor Rojas mantuvo el tenor de la emoción al salir al tercio por Cuarteos, tras geométricos capotazos de Juan Ramón Saldaña al poner en suerte. Sereno, pensante y decidido, Adame se sentó en el estribo para torear por alto y luego de rodillas embelesando la embestida, haciendo eco del nombre
“Va por ti” elegido por el ganadero.

A la voz de Vamos se prolongaba cada Olé, y nuevamente sobre el mejor lado, el derecho, llevándolo a la mínima distancia en cada muletazo, presagiando un triunfo más. Pese al pinchazo, el público se le entregó al dejar otra entera, inundándose la noche en el grito de Torero, torero, ante la ausencia de premios.

El esfuerzo de El Pana se fue esfumando ante un lote que no embestía. Si le bajaba la mano caía el toro, por lo optó con el abreplaza aliviarlo por alto y como dejara un bajonazo, vino el aviso y abucheo. Cayéndose constantemente fue su segundo; por ahí escaparon algunos Derechazos de la marca. Estocada caída le dio la ovación.

Morante tuvo en contra un panorama hostil frente al deslucido soso, intercalándose el abucheo antes de matar de dos pinchazos al segundo en el orden. Similar fue el sexto, pero el empaque se impuso a las escasas buenas embestidas sobre mano derecha. Tres cuartos de acero en buen sitio recibieron la ovación.

El buen vino, Montecristo y la bravía música, Pelea de Gallos, se reflejaron en la tercera salida a hombres de Joselito Adame, que lo reafirma como triunfador de esta, su temporada; Temporada Grande, de ocho orejas en tres actuaciones.

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Video: Julián Herrera

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