Adentro… 5000 almas sensibles al arte y a la emoción, que no al sufrimiento, gozaron de una tarde mágica y triunfal, donde se le brindó un homenaje a un torero que entregó su vida, su cuerpo y su alma a ser una grandiosa figura del torero; David Silveti.
En su casa, con su gente, con su padre en el tendido y su hijo vestido de torero, Muchos recuerdos y añoranzas, que el tiempo ha visto pasar, pero que le gente no ha sabido olvidar.
Después de diez años de abstinencia, regresó la fiesta de los toros a Salamanca Guanajuato, y de qué manera tan exitosa ha sido, se montó la Plaza de Toros “La Mexicana” en terrenos contiguos a las instalaciones de la feria.
El primer éxito ha sido un lleno a reventar, a pesar de que hoy calaba el sol de tal manera, que se podía freír un huevo sin necesidad de un comal.
Ha entrado “Lances de Futuro” de la mano de José María Garzón, con el pie derecho, en su presentación como empresario en México.
Se ha lidiado una preciosa corrida, baja, con un gran tipo y hechuras, de Pozo Hondo, propiedad de la familia Alatorre, que ha dado un juego extraordinario, desde que salió el primero que tuvo una gran calidad hasta que dobló el sexto. Fueron siendo mejores a medida que salían. Vuelta la ruedo a dos toros 4o. y 5o.
Para nadie en nuevo Joselito Adame lleva un paso arrollador y de máxima figura del torero. Hoy ha dado una nueva muestra de que no hay forma de pararlo. Con su primero que tuvo gran calidad, ha hecho una gran faena rematada con tres cuartos de espada para cortar dos orejas.
En su segundo, lo cuajó con capote y muleta, variado, con sentimiento y con la gente gritándole Toreo! Torero! Lo mató de un estoconazo y a sus manos
fueron las dos orejas y el rabo.
Esta faena se la brindó al Maestro Juan Silveti, quién al recibir la montera en la barrera vivió el momento más emotivo y sentimental de toda la corrida al recibir una ovación con un cariño y con una entrega absoluta de su público.
Triunfal vuelta al ruedo de Joselito con los máximos trofeos, y vuelta al ruedo al bravo y emotivo Chuchu No.55 de Pozo Hondo.
Octavio García El Payo, tampoco se ha dejado, y hoy ha salido a demostrar que está en figura del torero. Ha cortado la oreja de su primero y los máximos trofeos de su segundo. La primera oreja la ganó gracias a una gran estocada hasta las cintas, y los máximos trofeos a su segundo, por estar muy emotivo, con sentimiento y con un valor para parar un tren con los muslos. Estuvo enorme. Muletazos interminables, con un temple y cadencia increíbles, a un toro de gran calidad.
Diego Silveti, que se presentaba en su tierra, con el público entregado, fue aclamado antes de salir a torear, hasta que la gente le coreó obligándole salir al tercio.
Su primero fue un toro con emotividad y clase, con la que hizo una faena de muy buen gusto con pases con ambas manos. Terminó con manoletinas. Desafortunadamente echó todo a perder al fallar en tres ocasiones con la espada.
Cuando salió el sexto, Diego tenía la tarde cuesta arriba, y tenía que sacar el carácter, para buscar el triunfo a costa de al que fuera. Así lo hizo, en una faena que fue siempre a más. Muletazos de muy lenta factura a una distancia cada vez más corta. Quiso tanto que se metió en terrenos tan cortos, que con el respeto perdido al toro, vinieron dos cogidas en las que salió con la taleguilla rota y con la cara ensangrentada. Terminó con una tanda de Bernadinas escalofriantes, que hicieron al público estallar con el grito de Torero! Torero!
Media estocada en todo lo alto hicieron doblar al toro, perdiendo el rabo, pero no las dos orejas que fueron a dar a sus manos y que paseó en una triunfal vuelta al ruedo.
Al final de esta locura que se vivió esta tarde, los tres diestros y el Ganadero Ramiro Alatorre salieron a hombros de la plaza.
Que diferente es haber podido estar adentro de esta Plaza y vivir esta pasión que no tiene límites y que no tiene que ver más que con el sentimiento y el arte.
Mucho mejor que quedarse afuera.
Foto: Donald Forseck Orive
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