Y aunque logró la oreja de su primero, al lado del faenón al cierraplaza resultó insabora. Pablo Hermoso de Mendoza logró otra y Octavio García “El Payo”, de tres nada.
Dos de Julio Delgado para rejones; bravito el cuarto de la tarde. Los de La Estancia, nada extraordinario, bobalicón el que le hubiera dado sabor a tan señalada fecha.
El esfuerzo de Juan Pablo en su segundo se andaba diluyendo por la sosería, pero bajó “El Duende” a Aguascalientes y la faena se fue para arriba. Sí, esa suerte creación de Don Alfonso Ramírez “El Calesero”, cambiándole el viaje al toro, tras par de redondos volvió de cabeza a las casi 15 mil feriantes.
Después vendría un oportuno cambiado por la espalda y de nueva cuenta centró la emoción en el ruedo que no tenía otro apellido que el de Sánchez, con tan singular equilibrio para ajustar la embestida al lento paso. Y también al Natural. Pero cuatro pinchazos y un golpe de descabello desencantaron más que La Pelea de Gallos.
Aislados muletazos obtuvo con el tercero de salida, culminado de certera estocada y recibir el apéndice.
El rejoneador estellés con el cuarto toreó a milímetros en sus personales Piruetas, sincrónicas tras cubrir banderillas ante la colaboración del juliodelgadense. Pinchazo y caída le dieron la oreja.
Recortar, Parar y Rodar de inicio obtuvo frente al abreplaza. Abaniqueo por la grupa, Trincherillas por dentro y Sesgos, tras cites bailarines decoraron la escena hasta que vino el bajonazo.
Y el esfuerzo de “El Payo” se perdió en la lidia ordinaria por el descastamiento de su lote, ahora que al regalar un séptimo también de La Estancia, en un par de extraños y ante enarbolada cabeza terminaron por abreviar.
Qué importante ha sido la faena de Juan Pablo; queda a deber la culminación de su obra al temple.
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