En el coso registró una entrada regular, se lidiaron novillos bien presentados de Marco Garfias.

Abrió plaza Juan Pablo Llaguno, quien enfrentó a “Máximo”, un novillo con calidad al que había que dejarle la muleta en la cara, salía con la cabeza descompuesta y el diestro no le encontró la distancia. Llaguno dejó destellos del buen torero que es. En el primer viaje dejó la espada casi entera y muy delantera; se retiró en silencio.

El segundo del festejo de nombre “Firus” correspondió a Antonio Mendoza, quien está hecho un torerazo, dado que entendió, esperó y le pudo al de Marco Garfias, pues el novillo era probón, pero siempre tuvo la muleta en la cara. En su quehacer novilleril Antonio corrió la mano con calidad por el lado derecho, intentando en la cuarta tanda por el izquierdo, corriendo la mano con clase. Al tercer viaje dejó la espada muy trasera y tendida, para después se levantado en dos ocasiones por el puntillero; tomó la espada corta, terminando su actuar en el cuarto golpe. Escuchó dos avisos, y la afición con fuerza lo sacó al tercio.

Diego Sánchez fue el tercer espada en el cartel, enfrentando a “Cheri”, un astado muy cuajado que puso a prueba el valor del novillero quien nunca se amilanó. Con la muleta el toro estaba armado, saliendo con la cabeza a media altura, por los que el torero de Aguascalientes estuvo a la altura, jugándosela en especial por el lado izquierdo. Mató en buen sitio, para escuchar fuertes palmas desde el tercio.

El cuarto del festejo “Cebollo” de nombre, fue para Llaguno, con el que estuvo bien a la verónica. Con la muleta realizó una faena en la cual aprovechó los viajes que el toro le daba, aunque siendo suelto en cada uno de ellos. Con la espada un pinchazo hondo y delantero, se retiró entre palmas.

En el sitio de honor salió ”Platerito” para Antonio Mendoza, quien se siente torero en cualquier parte del coso, pensando en la cara del novillo, pero sobretodo, disfrutando lo que hace. Su faena muleteríl constó de siete tandas en su mayoría por el derecho, siendo todas de mucha calidad, pues así fue el novillo de Marco Garfias. Dejó la espada en el primer viaje hasta la mitad y en buen sitio para ser premiado con una oreja y “Platerito” con la vuelta al ruedo.

Cerró plaza ”Don Gil” para Diego Sánchez, quien aprovechó por el derecho los viajes que el novillo le hacía, dejando ver en toda la noche la calidad que tiene.

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