Casanueva corrió con la suerta de llevarse los dos mejores novillos de la tarde, incluso su primero, de Villa Carmela, fue nombrado como el mejor astado, ya que el festejo fue también concurso de ganaderías, por lo que se lidiaron seis hierros distintos.
El primer espada fue el capitalino Mirafuentes de Anda, quien ante un burel de Guanamé, mostró oficio y buenas maneras destacando su labor con la mano derecha. Saludó en el tercio. Poco pudo hacer Mirafuentes ante un complicado animal de la ganadería de Pablo Moreno, el cual en todo momento buscaba por los tobillos.
Por su parte, Manuel Gutiérrez de Aguscalientes, tuvo una tarde desangelada en la cual no tuvo acoplamiento con ninguno de sus dos novillos. Incluso se le vio dubitativo y sobre piernas. Gutiérrez enfrentó novillos de Torrecillas y de Mimiahupan.
Con una carrera mucho más corta y menos experiencia a cuesta, el tapatío Carlos Casanueva mostró hambre de triunfo en todo momento, valor y también la inocencia propia de quien es nuevo en estos menesteres.
Su primero fue un ejemplar de Villa Carmela de gran calidad, pero que exigía que se pusieran en la distancia exacta, situación que no sucedió en todos los casos, por los que el trasteo de Casanueva fue intermitente.
Con la mesa puesta y sin triunfador alguno, Carlos Casanueva cerró el festejo ante un novillo de La Antigua. Con mucho mayor sentido de la colocación y del temple logro ejecutar tandas de mucha emoción por ambos pitones. El público estaba entregado con el de la tierra y poco le importó la defectuosa colocación de la espada para exigir que se le concediar una oreja.
Ficha técnica:
Cuarta novillada de temporada en la Plaza Nuevo Progreso. Tarde nublada.
Mirafuentes de Anda (blanco y oro): al tercio, y silencio.
Manuel Gutiérrez (azul rey y oro): silencio y pitos.
Carlos Casanueva (rosa y oro): un aviso y ovación, y una oreja.
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