Por el número de actuaciones, cualquiera pensaría que se trata de un curso al vapor, sin embargo, José Zavala tuvo que abrevar conocimientos en la Escuela de Arganda del Rey del dominio de Julián López “El Juli”.
Ello, por circunstancia, bastó en el chaval nacido en Atlixco, Puebla, para emprender la meteórica carrera. Debutó de luces el 12 de octubre de 2013 en Cinco Villas, actuación que le proporcionó sumar dos más.
Campeche, Texcoco, Huamantla, San José Chiapa, Arroyo, Aguascalientes y La México completaron el número, de la mano de su apoderado Othón Ortega.
“En José hay personalidad, sello y sobriedad. No se parece a otro, lo que hace es muy de él y va impregnado de seriedad”.
El chaval asienta lo dicho por su apoderado y viene a su mente el impacto de “El Juli” cuando en España le invitó a un tentadero. “Llegamos tarde y cuando nos descubrió estaba tentando una vaca de tres años que le llegaba hasta el pecho.
“Descubrió nuestra presencia y con lo pitones metidos en el chaleco, como una imagen congelada, sin inmutarse, nos saludó; eso fue muy impresionante y me hizo pensar que se debe ser torero de cada 24 horas”.
José Zavala fue el centro de entrevistas durante la ceremonia “Descubriendo un Torero” porque la perspectiva citada por su apoderado la dejó al descubierto en un triángulo: Arroyo, Aguascalientes y La México.
Cada actuación, una lección. Y pensar que otros siguen eternos en el plan novilleril.
En la foto de Angel Bernal, acompañan a José, su apoderado Othón Ortega, su compañero de casa Jorge Sotelo y Mariana Llaguno, nieta del ganadero José Juilián Llaguno.
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