Abrió plaza Juan Pablo Sánchez, quien abrevió a la verónica. Con la muleta inició con doblones, para después correr la mano por el derecho largo y templado para después en la segunda tanda templar algunos muletazos, para después recorrer la mano por el izquierdo. Dicho sea de paso, un toro de calidad. Con la espada la dejó delantera y contraria, para dos orejas.

El segundo de la tarde para Arturo Saldívar, quien ejecutó a la verónica, para después con la muleta pegar tandas por el derecho corriendo la mano, ante un toro que presentaba malestar físico. Con la muleta espada entera. Dos orejas.

El tercer espada, el potosino Fernando Labastida breve con el capote. Con la muleta el toro de inmediato mostró complicaciones, por lo que Labastida de inmediato entendió, metiéndose entre los pitones a fin de lograr la acometida. Con la espada la dejó en tres cuartos en buen sitio para cortar una oreja.

Siguió Sergio Flores, breve a la verónica. Con la muleta faena a su estilo, aunque por momentos corriendo la mano con clase por el derecho. Con la espada a su enemigo de calidad la dejó a la mitad desprendida, en el segundo viaje entera y contraria, pese a ello se le otorgó una oreja.

Cerró plaza Arturo Gilio, quien de entrada hay que decir que en él hay un torero que tiene un futuro importante en nuestra fiesta. Con el capote a la verónica; con la muleta faena inteligente a un novillo al que había que poderle pues presentó complicaciones. Con la espada se puso pesado, pese a ello recibió una oreja.

[pagewrap=compartir.htm]