Los tres chavales vestidos a la usanza goyesca lucieron en grande frente al pavo de Lecumberri Hermanos; en tanto los novilleros se las entendieron con astados de Los Encinos, San Isidro, Santoyo y Monserrat.
Al público que registró el lleno no le importó la calurosa tarde al ver el espectáculo de los Recortadores a base de suertes de antaño y actuales. Recortar, eludiendo con la espalda la embestida; Saltos de garrocha; El Tirabuzón, alternándose; El Angel, citar con los brazos abiertos en saltos de frente y al trascuerno; Mortales, saltos de vuelta entera sobre el lomo del toro y notables Quiebros.
Y lo mejor, regresar a los corrales al Tío de tercio a tercio en línea recta aprovechando la bravura: con garrocha, a cuerpo limpio y salto al callejón. Todo a ritmo, entendimiento y conjunción valedero para dar la vuelta al ruedo entre aclamaciones y devolución de prendas.
Fue valor a toda prueba.
Ahora en el mano a mano, el hispano Marín ganó la partida desde el sorteo al llevarse al muñeco del encierro: el menos pesado, acucharado y noble de la ganadería de Monserrat. Ante la comodidad de burel le salió la pinturería no mostrada en sus dos primeros ejemplares.
La Media Verónica en el cierre de percal, la faena de un sólo lado, el derecho que le permitió muletazos de vuelta entera, Molinetes y Recortes. Y al no desprender la faena con la espada se ganó la oreja. Lamentablemente el juez no mantuvo su decisión y le sacaron otro auricular.
Al claro de Los Encinos le hizo una faena sucia de capa y muleta entre enganchones y punteos. Y si a ello agregamos ocho pinchazos y tres golpes de descabello, estaremos ponderando en respuesta al público que aplaudió los pares de banderrillas de Gerardo Angelino, entre dos avisos.
Otro Silencio se ganó Ginés con el de San Isidro al que tardiamente le decubrió el mejor lado, el izquierdo, tras muletazos punteados sobre mano derecha. Pinchazo y trasera pasando desapercibido el escaso toreo.
Antonio Mendoza tuvo en contra la espera de 25 minutos del abreplaza obligando a que se alterara el orden para dar paso a un sosote de San Isidro. Sus Lances por delante y el conducir de tercio a medios con la muleta no dijeron nada, lo mismo que su toreo por alto.
Y vaya que ligó cuatro pases en un palmo de terreno, pero como requiriera de pinchazo y entera para despeñar se retiró cabizbajo.
Al fin pudo salir el de Santoyo y le ha cuajado cuatro doblones toreros. Parecía que se iba cuesta arriba con seis Derechazos de tirón y un Chicotazo. Y si la media estocada caída surtió efecto fue gracias al puntillero hábil.
Buena vara recibió el de Los Encinos, pero se desató el herradero en el ruedo con pasadas en falso de los banderilleros. Con Estatuarios pareció Mendoza recobrar el orden, pero volvió a la ausencia y el par de pinchazos los culminó el puntillero nuevamente.
Ginés salió a hombros, pues más tarde le esperaban en Puebla, y Mendoza fue regresado junto con su cuadrilla para dar paso a Los Recortadores llenos de ánimo, trasmisión y grandes deseos por sobresalir.
FICHA
Plaza de toros Cinco Villas. Mano a mano de novilleros.
Lleno bajo agobiante sol.
Antonio Mendoza.-Silencio, silencio y palmitas.
Ginés Marín.-Silencio tras dos avisos, silencio y dos orejas.
Orden de salida.-San Isidro, Los Encinos, Santoyo, San Isidro, Los Encinos y Monserrat.
El puntillero Fernando Ríos, certero en dos cachetazos y mal al abogar cortando anticipadamente una segunda oreja.
Juez.-Conrado García, asesorado por Jorge Espinosa de los Monteros.-Mal conducida la lidia en general. No cambió turno por pasadas en falso y no supo sostener su apreciación al otorgar una segunda oreja para Ginés Marín.
Los Recortadores Españoles se cuecen aparte.-Valor, saben colocar al toro en diferentes terrenos, ágiles y gráciles con notable escencia torera. Vuelta al ruedo.
[pagewrap=compartir.htm]