Se lidiaron seis de la ganadería de Fernando de la Mora bien presentados excepto el corrido en quinto lugar, el corrido en cuarto lugar se llevó los honores del arrastre lento por su buen juego.
Julián López El juli: Oreja, silencio y dos orejas
Octavio Garcia El Payo: Silencio, dos orejas y palmas
Detalles:
El Juli brindó la muerte de su segundo burel a Don Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010.
Gran noche de toros se vivió en la provincia de Juriquilla, con un mano a mano donde el maestro Julián López El Juli hace su aparición en tierras aztecas y Octavio García El Payo continúa con la buena racha que le hemos visto en las últimas tardes que se ha presentado.
El Juli llegó pisando fuerte llevándose tres orejas en la espuerta, la primera con el primero de su lote haciendo una faena de gran técnica y poder de mando, ya que era un toro que se rajaba y tenía que dejarle en todo momento la muleta en la cara al burel para poder engancharlo y sacarle con gran mérito las pocas embestidas que tenía el de Fernando de la Mora, consiguiendo así el reconocimiento del público Queretano, y con la espada tremenda estocada que dejó en todo lo alto, haciendo rodar rápidamente a su enemigo.
Ante el segundo, siendo este el de menor presencia del encierro, no pudo hacer mucho por la falta de materia prima y finalmente, con su último enemigo, realizó una faena casi con las mismas características que con el primero, dejando de igual manera una estocada entera, logrando que el juez le concediera los dos apéndices en isofacto.
El coleta Queretano Octavio Garcia El Payo a pesar del mal estado de salud en el que se encontraba, no se quedó atrás, y demostró una vez más el repunte que esta teniendo su carrera, dejando en el ruedo la mejor faena de la noche con el primero de su lote, que sin duda fue el mejor astado, permitiéndole realizar una faena derechista con mucho arte y temple; en la suerte suprema dejó una estocada en muy buen sitio haciendo ponerse de pie al público, quien le retribuyó con la petición de dos orejas.
De su segundo enemigo no podemos decir mucho, simplemente después de algunos intentos de poder extraerle pases al astado, tomó la decisión de abreviar, y con el tercero, un toro con trapío al cual le costaban trabajó las embestidas, El Payo lo supo entender dándole ese tiempo y distancia y sacándole unos pases con extrema templanza, desafortunadamente con el acero no tuvo suerte, haciendo que perdiera uno o dos posibles apéndices, finalmente el público se quedó con un buen sabor de boca al ver la labor del Payo y que esta retomando su carrera.
Al final los dos coletas salieron en hombros de la enigmática plaza de Juriquilla.
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