Para llegar de Orozco a Díaz de León han pasado más de 130 años de desarrollo taurino en una familia que, por sus éxitos y triunfos no solo han sido parteaguas en la historia taurina en México, sino que han dejado una honda y profunda huella en la cultura y tradición taurina.
Lara plasma de manera extraordinaria la magia que Armillita tenia con el arte de cuchares y su calado en el tendido. Consagrado por encima de Belmonte y Lalanda en uno de los más memorables pasajes taurinos jamás escritos, cortando orejas patas y criadillas del famoso toro ‘Clavelito’. Dominó de tal forma la fiesta que se considera que por tal se causó el rompimiento entre toreros españoles y mexicanos, dando origen al llamado ‘boicot del miedo’. Artista valiente creador de ‘La Saltillera’ y que a lo largo de su carrera solo ha recibido una cornada. De ese tamaño era la figura de Armillita.
Hoy el más joven torero mexicano se llama Fermín Espinoza. Se anuncia como IV. Si algo hay que reprocharle es no haber pisado el ruedo vestido de novillero, de la centenaria Plaza de Toros San Marcos, la cual ha sido forjadora de toreros que hoy son cumbres en la fiesta nacional e internacional: Juli, Tomás, Adame por mencionar solo algunos. Fermín, porque no pasaste por la San Marcos?.
Liado con un capote de paseo hermoso por su sencillez, hermoso por su gran historia taurina, el día de ayer la familia mexicana de mayor dinastía taurina ha colocado en el ruedo a un nuevo torero, que ha recibido la alternativa de Alejandro Talavante llevando como testigo a Octavio García ‘El Payo’.
Ojalá que el chaval -que ha mostrado hasta el momento tener arte y valor- logre dar continuidad al apellido bravo y noble que lleva, que le sepa dar estilo propio a su toreo y que entienda que la historia que lleva a cuestas debe ser para él motor de empuje y no lastre.
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