Se han lidiado cinco toros de Peñajara: Bien presentados y de escaso juego, salvo el bueno segundo. Y un toro (5ªbis) de Carmen Segovia: Bien presentado y de juego aceptable.
Eugenio de Mora: Silencio y silencio
César Jiménez: Oreja y oreja
Javier Cortés: Silencio y silencio.
Incidencias:
Eugenio de Mora fue atendido en la enfermería de una pequeña cornada en la mano.
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Hace escasamente 24 horas compartiendo mesa y mantel con mi compañero y sobre todo amigo Pepe Mata en el restaurante El Capote, situado a cinco minutos de la puerta grande de Las Ventas comentábamos la situación taurina de César Jiménez a raíz del artículo de Pepe tras la actuación del madrileño en la corrida de Samuel Flores.
Pepe me argumentaba que César no había terminado de romper todavía en esto de los toros por culpa de su mala cabeza. Yo en cambio argumentaba que César estaba intentando de recuperar el sitio que perdió tras su ruptura con el maestro Joselito y pasar dos años apoderado por su banderillero de confianza Poli Romero, y eso lleva su tiempo, con sus actuales apoderados le esta costando pero por lo menos entra en las Ferias de primer nivel y hoy amigo Pepe, César ha asentado su cabeza y ha salido a hombros camino de la calle de Alcalá.
Jiménez paseó la primera oreja del buen ejemplar de Peñajara lidiado en segundo lugar. Comenzó la faena rodillas en tierra ante un toro noble y que iba a más en su embestida, firme estuvo con la mano derecha donde sacó derechazos de largo trazo, pero lo bueno de la faena vino por el pitón izquierdo por donde el toro demostró una clase tremenda y César se encontró a gusto toreando al natural. Lo mató de una estocada entera lo que le valió la oreja.
Con el quinto del festejo fue un sobrero de Carmen Segovia que salió tras devolverse el titular de Peñajara, fue un toro que le faltó clase en su embestida pero César lo supo entender y lo volvió a cuajar por el pitón izquierdo donde sacó naturales de bella factura sin llegar nunca a someter al animal. Otra estocada al primer intento y petición mayoritaria de oreja que el presidente concedió.
Abrió festejo el manchego Eugenio de Mora ante un toro que fue una joya (pero en el mal sentido), que ya se paró en el capote, derribó al picador en la segunda entrada, recortó el viaje en banderillas, de esta forma ya se sabía que en la muleta daría poco o ningún juego. Lo intentó por el pitón derecho pero fue muy complicado ante un toro que tiraba derrotes y que incluso llegó a desarmar al torero. Por el izquierdo ofreció un escaso juego.
Con el cuarto del festejo nada pudo hacer ante otro complicado animal, que embestía con la cara arriba y tirando continuos derrotes, lo mató de una estocada caída.
El otro madrileño en el cartel tras Jiménez fue Javier Cortés que pechó con el peor lote del festejo. Con el tercero Cortés realizó una faena casi imposible y que no se prestó para la faena de muleta. Con el que cerró plaza estuvo voluntarioso y valiente ya que se la jugó sin tapujos, llevándose una voltereta de su enemigo.
Foto: las-ventas.
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