Lo ha confirmado ante unos 23 mil espectadores, al lado de Arturo Saldivar y Diego Silveti, pero sobre todo frente a la seriedad, catadura y presencia en ejemplares de Barralva, aplaudido el primero y de arrastre lento el cierraplaza de lidia ordinaria.
El clima hostil que dejó la rejoneadora Mónica Serrano no fue óbice para que Adame cambiara la decoración; no, además lo engrandeció con esa notable entrega, ante el trapío de “Curioso“, aplaudido de salida y tan pronto de embestida. Lances de recibo para pararlo y asentado por Mauro Prado sobre el caballo. Quite ajustado por Chicuelinas y adornado por Héctor Rojas, valedero para saludar desde el tercio.
Esa convicción asomó desde el momento en seleccionar el apropiado terreno para cuajar la intensa faena. Inicio en tablas, enraizado en un palmo de terreno para aletear armónicamente los brazos por Ayudados, dentro de un asombroso eco del Olé. Despues vino el relajamiento al torear en redondo, signados en Cambios de mano.
Tan entregado como él se encontraba el público, dirigido por la sentimental batuta de José, que al rematar la faena por Manoletinas sufrió un levantón angustiante, pero el corazón torero lo puso en pie y al descargar como flecha el estoque, la afición cayó a sus pies como el fulminado toro. Dos orejas.
Sosos resultaron los corridos del segundo al quinto. Adame estuvo voluntarioso y se ganó el reconocimiento al torear de pitón a pitón ejerciendo su dominio. Ovación tras tres viajes con el acero.
Saldívar alcanzó momentos de altura al pisar terrenos del toro para sacarle los muletazos. Como esa Capetillina ligada a la Dosantina en su primero que le valió salida al tercio, al no redondear con la espada.
Malo y sin romper resultó su segundo, pese a ligarle en los medios par de Cambiados al iniciar faena. Media y descabellos para escuchar palmas y pitos al toro en el arrastre.
Silveti pechó con un desabrido “Bilbanero“. Cristian Sánchez saludó desde el tercio por cuarteos de exposición. Aviso al prolongarse con el estoque.
Ah, pero que sale el colorado “Farolero” y se recobró la emoción del festejo. Emotivo, alegre y planeando al embestir iba sobre el mando de Diego. Aquella tanda iniciada con el Molinete, par de derechazos y los redondos en torno a las centellantes luces alcanzaron el olé hasta la última grada.
El público de puso de pie en reconocimiento artístico. Y apareció la casta Silveti en ceñidas Joselillinas, intensas, pero al fallar con el metal se acabó el encanto, dividiendo opiniones.
Entonces la decoración quedó sin mancha alguna en el triunfador de la tarde. Joselito Adame. A hombros por segunda vez consecutiva en esta 2013-2014, mientras en arrastre lento resaltaban las cualidades del Farolero que va, como aquella vieja canción de los Churumbeles.
Barralva, de encaste español, pasa a la alfombra triunfal de torero, que solamente sabe e esta profesión desde que daba sus balbuceantes primeros pasos.
Mónica Serrano tuvo el santo de espaldas, en tiempo para cambiar de cabalgaduras como en certeza con los fierros, al igual que el sobresaliente, frente al buen ejemplar de Don Fernando de la Mora. Abucheo, tras un aviso.
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