El pasado 22 de marzo, toroestoro fue testigo de la inolvidable y acogedora noche en la que resaltaron las opiniones y puntos de vista taurinos.
En representación del presidente del PRD Jesús Ortega, acudió el senador Carlos Navarrete, quien planea postularse como titular de Gobierno de la Ciudad de México.
La mesa también estuvo galardonada con invitados especiales como el Dr. Rafael Herrerías, empresario de la Plaza México, y los matadores Manolo Mejía, Alfredo Gutiérrez y Domingo Sánchez El Mingo.
El coordinador de la bancada del PRD en el Senado, Carlos Navarrete, agradeció con estas palabras el brindis que aquella tarde de toros dedicaron los matadores:
Qué bueno que en México y en el mundo siga habiendo hombres que alrededor del toro hacen una profesión, vocación, entrega, convicción y que permiten que la fiesta brava en México, que tiene muchos años remontándose en la historia en el mundo, siga siendo una fiesta intensa, una fiesta de tradiciones, una fiesta de público, una fiesta de empresarios, una fiesta donde en el tendido se democratiza la convivencia…
Porque no hay lugar donde los diferentes sean iguales como en el tendido de las plazas de toros, donde no hay límite de expresión, ni regla de gobierno que acatar, las acatan los de abajo, pero los de arriba gritan lo que se les pega la gana, y ahí, el empresario, el doctor, el científico, la figura pública, todos nos igualamos en la fiesta y la convivencia, unos tomarán cerveza, unos vino tinto o tequila, pero ahí se disfruta…
Ahí la felicidad aflora, el heroísmo de los matadores impresiona por el espectáculo que significa verlos frente a los astados, ahí la fiesta tradicional muestra su calidez en toda su intensidad y aún los que somos aficionados recientes, sentimos el ambiente de la plaza, es una descarga eléctrica especial la que se siente cuando uno toma su lugar, ve la gente, el ambiente, las expresiones, las mentadas, porque de todo hay, es parte de la fiesta y sin duda alguna, así como no puede haber empleos sin empleadores, no puede haber toreros sin ganaderos y sin empresarios….
El reconocido político dio su discurso a todos los taurinos presentes, quienes coincidieron en la esperanza de resurgir la fiesta en todo su esplendor, como en los tiempos de antaño.
Para cerrar la velada, el compositor Jorge Macías nos envolvió con las notas de su guitarra en un ambiente bohemio, recordando anécdotas taurinas que ya están en la historia.
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