Una primera, que fue el compendio de la sensibilidad, manejando con gallardía y sobrada técnica a sus caballos, siempre toreando, siempre en la cara del toro, para imponer rejones de castigo, banderillas, lástima grande que la hoja de peral le haya jugado una mala pasada, privándole de las dos orejas, pero nunca del reconocimiento del respetable.
Mucho mejor, si cabe, se puede decir salió Horacio con su segundo, pues traía clavada la espina de no haber conseguido las dos orejas de su primero, y aquí haciendo gala del gran rejoneador que es, y mostrando lo bien que tiene a sus caballos educados a la alta escuela, impactó y conmovió a los asistentes hasta el delirio, haciendo notar por qué ahora mismo, el caballero en plaza Horacio Casas, se está consolidando como uno de los mejores rejoneadores del momento en México.
Bellos momentos escultóricos ha ido sucediéndose, tanto con rejones de castigo, en banderillas luciendo a plenitud, piruetas a nada de la cara del toro, banderillas cortas, y luego el rejón de muerte, para que la gente al unísono exigiera las dos orejas que paseó en medio de los vítores del gran público que saboreó su espléndida actuación.
Al final, salió por la Puerta Grande, lo que significó el gran triunfo conquistado.